Desde el sorpresivo gane del No en el referéndum del domingo pasado, los líderes europeos le dieron plazo hasta hoy jueves a Alexis Tsipras, líder griego, para presentar una propuesta que será analizada durante el fin de semana por las cabezas de los 28 países miembros de la Unión Europea.

En los últimos días se dieron algunas señales que aumentan la posibilidad de un acuerdo. Por un lado, Grecia está más abierta a hacer reformas en su sistema de pensiones y gastos en defensa, entre otros. Por otra parte, comienza a tomar más fuerza entre los acreedores la posibilidad de algún tipo restructuración de la deuda, quizás extendiendo los vencimientos como lo recomendó el Fondo Monetario Internacional en un análisis reciente.

A continuación analizamos los escenarios posibles:

Se alcanza un acuerdo:

Este escenario supone que ambas partes suavizan sus posiciones y se acepta un tercer plan de rescate. Acá la persona clave será la canciller alemana, Angela Merkel, quien se ha mostrado escéptica a perdonar deuda, pero si cambia su posición, un acuerdo es más factible.

El convenio del domingo dejaría muchos detalles sin cumplir, por lo que lo más probable es que se dé un préstamo para cubrir las necesidades de corto plazo, mientras se diseña un programa a mayor plazo, el cuál debe ser aprobado por varios parlamentos de la región.

Al mismo tiempo, el Banco Central Europeo anunciaría un aumento en la facilidad de liquidez al sistema financiero griego y, con el tiempo, los bancos podrían abrir de nuevo y Grecia se mantendría en la Zona Euro.

No hay acuerdo:

De no lograrse un arreglo el país se sumergiría más en el limbo, algunos medios internacionales citan la posibilidad de que haya hasta un cambio de gobierno, con el fin de encontrar nuevos líderes que alcancen un acuerdo. Esta incertidumbre durará el tiempo que el Banco Central Europeo decida, ya que una vez que este actúe la situación cambiará de forma definitiva.

Si la entidad monetaria considera que la deuda griega no es apta para respaldar la liquidez que provee mediante el programa de emergencia (ELA, por siglas en inglés) y la detiene, los bancos no podrán reabrir. Acá la opción que le queda a Grecia es emitir pagarés, los cuáles tendrían un descuento con respecto al euro, es decir, básicamente sería una nueva moneda.

En contraste, si se logra un acuerdo con el resto de Europa, más adelante estos pagarés podrían pagarse; sin embargo, muchos analistas internacionales ven este como el último paso antes de la salida de la Zona Euro.