Desde la gran recesión de 2008 la Tasa de Política Monetaria de la Reserva Federal, el banco central de Estados Unidos, está en niveles cercanos a cero. Más de un tercio de los analistas que trabajan en Wall Street nunca han experimentado un episodio donde la entidad comienza un proceso de normalización, es decir, una subida de tasas. Por lo que este es un evento de gran importancia para los mercados.

Durante el 2015 la expectativa del mercado es que la entidad realice su primer movimiento. En Aldesa mantenemos la proyección de que ese se efectúe en diciembre; sin embargo, si los datos económicos comienzan a presentar un repunte importante, es probable que el movimiento se dé alrededor de setiembre.

Comunicados oficiales de la entidad, así como discursos de los miembros del comité que toman la decisión, demuestran que existe un fuerte deseo de hacer la primera subida cuanto antes. Aunque para eso deberán de tener “certeza” de que la recuperación económica es sostenible. Ellos quieren subir las tasas porque consideran que la economía ya no necesita estas medidas y que una potencial presión inflacionaria, vía aumento en los salarios, podría obligarlos a actuar de forma más agresiva en el futuro próximo.

Pero, ¿qué sucederá cuando realicen ese primer movimiento?

En Aldesa analizamos los últimos tres episodios de normalización, con el fin de entender el comportamiento de las principales variables. Esos son el de febrero de 1994, junio de 1999 y junio 2004.

Un dato interesante es que, durante los meses previos a la subida de tasas, el mercado accionario estadounidense tiende a presentar rendimientos bastante buenos, o por encima del promedio. En los tres episodios analizados, el S&P 500, que sigue las empresas más grandes de Estados Unidos, subió, en promedio, un 17%; un 12% si excluimos el sector tecnológico, exclusión necesaria debido a la burbuja tecnológica de inicios del 2000. Lo anterior se da porque una recuperación económica es la que impulsa a la entidad a actuar y, por lo tanto, esa misma coyuntura ayuda a las ganancias de las empresas.

Una vez que se da la subida, las acciones presentan rendimientos menores. En esas tres fechas el S&P subió solo un 3%, en promedio, después del evento inicial; de nuevo, excluyendo el sector de tecnología.

Los rendimientos de los bonos del Tesoro, que son una referencia para todos los bonos del mundo, suben modestamente antes y después de realizado el evento. No obstante, lo que siempre suele suceder es que la curva de rendimientos se “aplana”, es decir, los rendimientos de las letras del Tesoro de 2 a 5 años suben y la diferencia entre estas y los plazos más largos (10 y 30 años) se reduce. Ello se da porque la subida de tasas suele atraer capitales a Estados Unidos, lo que pone una especie de “techo” a los rendimientos de mayor plazo.

El dólar estadounidense se fortalece por lo que las materias primas, que se transan en esa moneda, muestran una corrección a la baja.

La gran pregunta es, ¿qué pasará en las economías emergentes? Existen muchas que se han hecho dependientes de la facilidad de liquidez, por lo que algunas se podrían ver en problemas. Pero, es importante señalar que muchas de esas están mejor preparadas ahora que en los episodios de normalización anteriores. Actualmente, muchos países tienen esquemas cambiarios más flexibles, por lo que crisis similares a las de los años anteriores son menos probables.

¿Cómo podría afectar a los costarricenses?

Los créditos con tasas variables en dólares suelen estar ligados a la tasa Libor o a la Prime, no a la de los Fed Funds; sin embargo, la relación entre estas es bastante estrecha. Según nuestro análisis, la tasa Prime suele estar 3% por encima de la de los Fed Funds, por lo que si esta ultima sube al 1%, la Prime pasaría del 3,25% actual al 4,25%. Así, muchas personas podrían ver un incremento en sus cuotas mensuales.

Es importante indicar que las condiciones actuales son muy diferentes a las experimentadas en los procesos de normalización analizados. Ahora el mundo presenta una tendencia de crecimiento más modesta y la inflación sigue siendo débil, por lo que la subida de tasas será menor, es decir, el punto donde la Reserva Federal deja de subir tasas se espera que sea un nivel más bajo que en los periodos anteriores.