Para describir los mercados financieros durante el 2015, la palabra que más se viene a la mente es: volatilidad. Durante este año el euro cayó a niveles cercanos a la paridad con el dólar estadounidense y el petróleo bajó a la mitad de lo que se transaba en 2014. Mucho de esto obedece a la divergencia en las políticas de los principales bancos centrales del mundo.

Sin embargo, el mercado de bonos, tanto soberanos como corporativos, muestra movimientos cada vez más agresivos. Día a día vemos que la respuesta a datos económicos o discursos de participantes importantes generan movimientos más grandes que los vistos en años pasados. ¿Por qué?

Después de la crisis financiera de 2008, las autoridades regulatorias se han encargado de establecer las prácticas para que un evento similar no vuelva a ocurrir. De esta forma, los bancos se alejaron de negocios “peligrosos”, como los derivados financieros, los cuales generaron muchos de los problemas de la crisis, pero también redujeron su exposición en bonos corporativos. Dichos bancos funcionaban como creadores de mercado, ya que daban liquidez a diferentes niveles de precios. Estas medidas han hecho al sistema financiero global más seguro, lo negativo es el efecto en el mercado de bonos.

Por otro lado, los inversionistas y grandes fondos de inversión incrementaron su posición en todo tipo de bonos, a medida que buscan aumentar su rendimiento.

Es por ello que, en momentos de estrés en el mercado, la liquidez se evapora, por lo que los movimientos en los precios son más grandes, debido a que se tiene que dar un descuento importante para que alguien lo adquiera. Tales movimientos no están limitados a bonos con baja calificación. Recientemente, hemos visto los bonos alemanes y los tesoros estadounidenses moviéndose también de forma agresiva. Por ejemplo, el bono alemán recientemente subió 32 puntos base en solo dos días, algo que no se veía en ese instrumento desde 1998.

En este contexto, un evento sorpresivo como una salida de Grecia de la Eurozona, o una subida inesperada de tasas de interés por parte de la Reserva Federal, podría generar fuertes caídas en los precios de muchos bonos, principalmente los menos calificados.

Debido a dicho riesgo, los fondos de inversión más grandes del mundo comenzaron a realizar escenarios de estrés, y estipularon que, ante una corrida importante de inversionistas, podrían optar por establecer una comisión, con el fin de reducir las salidas.

¿Qué puede hacer un inversionista ante esta nueva realidad?

En Aldesa consideramos que lo mejor es escoger cuidadosamente los emisores donde desea invertir, que sean compañías solidas, con buenas perspectivas de crecimiento. De esa manera, si se da un evento de este tipo, el precio del bono podrá moverse, pero el capital invertido estará seguro.