En la más reciente reunión de la Reserva Federal, los miembros señalaron que aún no se sentían listos para comenzar a subir tasas de interés. Esta afirmación se dio antes de conocer el dato reportado el viernes pasado, el cual reveló que la economía estadounidense no solo creció poco durante el primer trimestre, como se creía, sino que se contrajo un 0,7%.

Factores temporales como el clima, una huelga en los puertos de ese del país y la fuerte apreciación del dólar en los mercados internacionales se señalan como las causas. Sin embargo, el dato de la semana pasada resalta el fuerte impacto que está teniendo un dólar fuerte en esa economía.

Durante los primeros tres meses del año, donde el dólar se apreció un 13% contra una canasta de monedas fuertes, las exportaciones en términos reales se contrajeron un 7,6%. Lo anterior porque al fortalecerse el dólar, los productos estadounidenses se vuelven más caros en otros mercados, lo que reduce su demanda.

Dicho factor de debilidad no es tan transitorio como el invierno o las huelgas. Modelos económicos de la entidad monetaria concluyen que movimientos de este tipo suelen tener un efecto sobre varios trimestres después de darse el evento. “La fortaleza del dólar se espera que sea una fuente desaceleradora de las exportaciones” y unos miembros “señalaron el riesgo de una apreciación de la moneda aun mayor”, según constatan las minutas de la reunión.

Los datos económicos han mejorado, lo que favorece las perspectivas para el segundo trimestre; no obstante, no se aprecia aún un repunte muy significativo. Un indicador, muy seguido actualmente, que calcula la Reserva Federal de Atlanta, anota que al 26 de mayo el PIB estaba creciendo aún por debajo del 1%.

Es importante señalar que fundamentalmente existe el potencial para que la economía crezca aún más. La reducción de la tasa de desempleo irá poco a poco dándole mayor confianza al consumidor y, de esta forma, superando el bache; la pregunta es sobre la duración de ese proceso.

Los discursos y entrevistas de los miembros de la FED reflejan un fuerte deseo por comenzar su proceso de normalización este año, pero, como ellos mismos indican, eso se dará una vez que exista una confianza de que la recuperación es solida. Con un crecimiento como el actual es muy probable que una subida de tasas lance a la economía a otra contracción.

Esta coyuntura es beneficiosa para Costa Rica, debido a que mantiene los costos de fondeo externos estables; algo clave, debido a la desaceleración que muestra la economía costarricense en los últimos meses.