Hasta hace unos meses el consenso de muchos en el mercado era que la esperada subida de tasas de interés de la Reserva Federal, el banco central de Estados Unidos, sería en la reunión de junio. Esa reunión comienza este martes y el panorama es muy distinto. Un primer trimestre muy débil, desde el punto de vista de crecimiento económico, hace que una subida sea poco probable.

De esta forma, no esperamos que la entidad anuncie un ajuste en su Tasa de Política Monetaria, debido a que esa suele evitar sorprender al mercado y evitar fuertes movimientos en los mercados financieros.

A inicios de 2013, cuando el entonces presidente, Ben Bernanke, anunció su intención de comenzar a reducir el tamaño de su programa de estímulo, generó un fuerte alza en los rendimientos de bonos a largo plazo, lo que algunos consideran como una de las causas de la desaceleración que presentó el sector inmobiliario. Por lo que los miembros quieren evitar una sorpresa similar.

En el discurso más reciente (mayo de este año) de Janet Yellen, presidenta actual de la entidad monetaria, dijo que el mercado laboral se encuentra cerca de estar en plena recuperación, pero añadió lo siguiente: “digo cerca, porque a mí juicio aún no estamos ahí”.

Consideramos que este sentimiento, y el poco tiempo que ha pasado desde la contracción que experimentó el PIB, durante la primer parte del año, les da poca seguridad a los miembros del Comité, quienes toman la decisión de comenzar con el proceso de normalización.

¿Qué esperar de esta reunión?

En primer lugar, es muy probable que el comunicado oficial contenga una “nueva” palabra y esa será: gradual. Refiriéndose al proceso que seguirá después de la primera subida. Básicamente, la entidad quiere telegrafiarle al mercado que una vez que actúen, la subida será muy lenta. Creemos que eso puede darse, debido a que Yellen en el discurso comentado anteriormente utilizó esa palabra unas 14 veces.

Este mensaje podría ser respaldado por una baja en la proyección de tasas que presenta la entidad cada trimestre, donde se muestran los niveles donde cada miembro ve la tasa de los Fed Funds al cierre de cada año. Con ello, el mercado podría derivar la cantidad de subidas que se darían este año, quizás de 2 de 25 puntos base cada una; lo que dejaría a la tasa en 0,75%.

El comunicado debería de reconocer la mejora de los datos económicos. En las últimas semanas se dio una esperada recuperación del consumo de los estadounidenses, de la mano de una mejora en la confianza y en la creación de empleo. Sin embargo, y a pesar de esta mejora, la entidad podría reducir sus pronósticos de crecimiento para este año, a medida que incluyen la desaceleración de los primeros tres meses en sus modelos económicos.

Muchas de estas expectativas están incorporadas en los mercados, por lo que no deberían de generarse muchos movimientos, más allá de los normales cuando se da a conocer el comunicado.

Dicho lo anterior, anticipamos que la Reserva Federal deje la puerta abierta, para que, de continuar la racha positiva de datos económicos, el movimiento pueda darse alrededor de setiembre, como muchos en el mercado anticipan.

Eso lo harían en medio de varias solicitudes a la FED de que espere más tiempo antes de comenzar con la subida. Hace unos días el Fondo Monetario Internacional dijo que los riesgos de subir tasas antes de tiempo son mayores a esperar a que la inflación vuelva a estar cerca de la meta de la entidad, un 2%. Una recomendación similar hizo la revista The Economist, la semana pasada.