En las últimas dos semanas los bonos de las economías desarrolladas se han disparado. Alemania, donde inicio el movimiento, tiene hoy un costo de fondeo, a 10 años, 16 veces mayor que al cierre del mes de abril. Tal venta de bonos cruzó rápidamente el Atlántico y comenzó a afectar a los títulos del tesoro en Estados Unidos.

Este movimiento tomó por sorpresa a los fondos de inversión más grandes del mundo, por lo que su salida apresurada exacerbó el movimiento. Los bonos alemanes pasaron de rendir 0,05% a 0,80%, mientras que los estadounidenses se transan a un rendimiento del 2,27%, unos 47 puntos base por encima del nivel donde estuvieron al cierre de abril.

¿A qué se debe esta venta de bonos?

Como les comentamos este lunes, el mercado recibió el 2015 con bastante pesimismo, la expectativa era que un crecimiento débil de la mano de la caída en los precios del petróleo llevarían al mundo a una espiral deflacionaria (al esperar deflación los inversionistas solicitan un premio menor a los bonos). Adicionalmente, el anuncio del programa de compra de bonos por parte del Banco Central Europeo hizo que los inversionistas se posicionaran en bonos con rendimientos muy bajos o incluso negativos.

De esta forma, los datos más recientes demuestran que dicho escenario era demasiado pesimista; la Eurozona está creciendo más de lo esperado y el petróleo se ha recuperado, por lo que muchas posiciones en esos bonos se reversaron.

Las experiencias previas de los programas de compra de bonos (Quantitative Easing), han reducido los rendimientos de los bonos; sin embargo, en Estados Unidos, Inglaterra o Japón los rendimientos nunca cayeron tanto como lo hicieron en Europa, lo que respalda la idea de que el mercado fue un poco lejos y por eso la reversión tan agresiva que estamos viendo.

Hasta el momento, esta coyuntura no ha impactado fuertemente los bonos latinoamericanos. Los bonos costarricenses descendieron un poco, pero no de la forma que lo han hecho los bonos de referencia en las economías desarrolladas. Sin embargo, si la caída sigue, el mercado podría asustarse, lo que haría que muchos comiencen a tomar ganancias en los bonos de economías emergentes.

Hacia futuro, el mercado debería de estabilizarse. El movimiento ha sido muy grande, el crecimiento mundial no será tan acelerado y, además, los bancos centrales del mundo seguirán con sus políticas expansivas. Dicho lo anterior, es importante señalar que este evento se suma a otros que respaldan nuestra expectativa de que este año veremos mayor volatilidad en los mercados.