Este año inició con un panorama bastante pesimista, principalmente para la Zona Euro. La caída del petróleo llevó la inflación del bloque a niveles negativos, de igual forma, las expectativas de inflación en Estados Unidos y Japón cayeron aceleradamente. Este escenario, junto con el programa de compra de bonos soberanos por parte del Banco Central Europeo, hizo que los rendimientos de países como Francia, Irlanda y particularmente Alemania cayeran a niveles negativos o cercanos a cero.

Sin embargo, dicha tendencia se revirtió aceleradamente en los últimos días. Los bonos alemanes a 10 años pasaron de rendir un 0,08% a 0,61%, lo cual, aunque aún es un número bajo, representa un movimiento bastante agresivo, más aún en este tipo de mercados. Consecuentemente, los bonos a ese mismo plazo de Estados Unidos, que rendían por debajo del 2%, se negocian hoy cerca del 2,22%.

Este movimiento obedece a una toma de ganancias, pero principalmente a un cambio importante en las expectativas inflacionarias del mercado. La coyuntura actual, donde el petróleo alcanzó su nivel más alto del año y el crecimiento de la Eurozona sorprendió al alza, son las dos causas principales del cambio.

Hacia futuro mucho dependerá del comportamiento que presente el precio del petróleo; por el momento, seguimos creyendo que esta subida hará rentable de nuevo la explotación del crudo por parte de empresas estadounidenses, lo que le pondría un techo a los precios.

De esta forma, vemos el movimiento como un retorno a rendimientos más sostenibles. Este cambio en el sentimiento de hecho es algo positivo, porque demuestra que las perspectivas de crecimiento y, por lo tanto, de inflación han mejorado, lo que podría trasladarse a un 2015 mejor al que esperaban algunos analistas en el mercado unos meses atrás.