La historia de Grecia y su camino al “default” parece cosa de nunca acabar, siempre rescatada en reuniones de último minuto, debido al temor de que su salida de la Zona Euro sea peor que seguirla ayudando. Sin embargo, desde la última vez que tocamos el tema en este blog, la situación se ha tornado más crítica, el asunto es que ha sido rescatada tantas veces que el mercado se muestra indiferente ante ese riesgo.

Pese a lo anterior, el mercado está mostrando su nerviosismo con los bonos griegos, por ejemplo, el vencimiento al 2017 está rindiendo un 23,27%, 340 puntos base más que la semana pasada y un nivel que claramente señala preocupación.

Desde que llegó al poder el nuevo gobierno, se ha mantenido en negociaciones con el resto de países del bloque; no obstante, estos le han reiterado que no harán más desembolsos si Grecia no acepta seguir con las reformas implementadas desde hace unos años. Por su parte, el gobierno de Alexis Tsipras, líder griego, se encuentra en una posición política difícil, debido a que en su campaña prometió reversar muchas de esas medidas.

Mientras esto se da, se aprecia que el país está alcanzando un nivel muy cercano a la bancarrota. La semana pasada le pagó al Fondo Monetario Internacional 750 millones de euros (unos US$851 millones) con fondos que el país tenía en una cuenta de dicha entidad, algo que es poco usual, a menos de que sea en momentos de emergencia.

Dicho problema de liquidez se exacerbó, ya que el Banco Central Europeo mantiene una restricción para que el país coloque deuda de corto plazo y, además, la desaceleración económica redujo los ingresos del gobierno. Ello se unió a reportes que ponen a la banca griega en una muy mala situación; al darse a conocer estas presiones de liquidez, la gente ha optado por sacar fondos del país, reduciendo así la liquidez de las entidades.

Como ya hemos comentado, una salida de Grecia sigue siendo la peor opción para ambas partes. Aunque el mercado se muestra mejor preparado, debido a que mucha de la deuda está en manos de instituciones y no tanto de inversionistas; además, por el programa de compra de bonos del Banco Central Europeo que ayudaría a reducir el contagio a otros miembros.

Por el momento, la posición de Europa sigue siendo clara, si muestran debilidad ante amenazas de Grecia otros partidos en Irlanda o España podrían ver una oportunidad de reversar las medidas de reducción de deuda que han adoptado.