Una de nuestras expectativas para este 2015 es que la divergencia entre las políticas de los principales bancos centrales del mundo marcaría la pauta para los movimientos de capitales, así como los caminos que tomaran las monedas. De esta forma, a inicios de año se dio la devaluación del euro con respecto al dólar estadounidense, tal y como lo esperábamos.

Sin embargo, hace unas semanas la moneda del bloque económico se recuperó y llegó a los $1,14, su nivel más alto en meses. Lo que vemos como una pausa en el camino de una tendencia de más largo plazo.

La recuperación del euro obedeció a los datos negativos emanados por la economía estadounidense, que postergó, a los ojos de los inversionistas, la esperada subida de tasas de interés por parte de la Reserva Federal, el banco central de Estados Unidos.

Adicionalmente, una mejora en las perspectivas sobre la economía europea ayudaron a impulsar esa moneda. Dicho movimiento tuvo ramificaciones más allá del mercado de monedas; una parte importante de la subida en el precio del petróleo de los últimos meses ha sido achacada a la debilidad que mostro el dólar.

Pero la recuperación del euro llegó a su fin la semana pasada después de que un miembro del Banco Central Europeo enviara una señal al mercado de que la entidad reconoce el beneficio de un euro débil y de que así quiere que continúe. La señal fue dada por Benoît Cœuré, un influyente miembro de la entidad monetaria al decir que aumentarían las compras de bonos durante los meses de mayo y junio, debido a que esperan poca emisión en los meses del verano en esa zona.

Tal indicación eliminó la expectativa de que una mejora en las perspectivas económicas europeas haría que la entidad redujera su inyección de liquidez, por lo que el euro volvió a caer a niveles cercanos a US$1,10. De igual forma, los rendimientos de los bonos, los cuales se mueven de forma inversa con los precios, cayeron.

Esta tendencia debería de continuar durante las siguientes semanas, debido a que el mercado anticipa que la oferta de bonos en esa zona se reduzca, por lo que la entidad monetaria deberá de ser muy agresiva en sus compras para lograr inyectar la liquidez que prometió.

Hacia futuro, el comportamiento del euro obedecerá a que una mejora en la economía estadounidense le dé la confianza a la Reserva Federal a realizar el primer movimiento al alza en las tasas desde la crisis, así como a la continua saga griega.