Cuando se realiza un ejercicio de pronóstico económico existen dos factores clave, las premisas y los riesgos. Los primeros son eventos o condiciones que se espera que se materialicen para cumplir el pronóstico, mientras que los segundos, de presentarse, lo alejarían del valor real.

En el Programa Macroeconómico del Banco Central, el cual se presentó en enero, la entidad señaló que los riesgos internos que alejarían a la economía local de un crecimiento del 3,4% este 2015 son cuatro: un deterioro del déficit fiscal, lenta convergencia de expectativas inflacionarias, ajuste de tasas internacionales y, finalmente, una mayor intensidad y prolongación del efecto meteorológico conocido como El Niño. Este último parece ahora más probable de presentarse.

El Niño es un fenómeno climático relacionado con el calentamiento del Océano Pacífico, este usualmente genera en Costa Rica un aumento de las lluvias en el Caribe (afectando la producción de arroz y banano, así como la infraestructura vial) y una reducción en las precipitaciones en el Pacífico Norte, Central y Sur.

Según un informe reciente del Instituto Meteorológico Nacional, el fenómeno se ha vuelto a presentar en abril y existe un potencial de que sea más intenso y que se prolongue hasta inicios del próximo año.

Dicha situación seguirá afectando al Agro, el cual representa una parte importante de la producción local. Ya los datos muestran que este sector se está contrayendo, de hecho, en forma interanual, a marzo la agricultura presentó una variación negativa del 3,36%. Aunque el Central incluyó esta desaceleración en su ejercicio, una prolongación del fenómeno podría desviar el crecimiento económico del proyectado.

El ente monetario esperaba en enero que ese sector creciera un 4%; sin embargo, en la expectativa de Aldesa vemos al sector creciendo un 2,9%, debido a mejoras en términos de intercambio y a una recuperación de la demanda mundial en la segunda parte del año. No obstante, un efecto de El Niño muy fuerte requeriría una revisión de dicho pronóstico.