Irán y seis potencias mundiales (Estados Unidos, Alemania, Francia, China, Gran Bretaña y Rusia) se encuentran negociando un trato que permitirá al país seguir con su programa nuclear con fines pacíficos y, al mismo tiempo, exportar más. En los últimos años a esa nación se le implantaron una serie de restricciones, debido a la sospecha de que esté construyendo un arma de destrucción masiva.

Lo que las potencias quieren es un acceso incondicional a las instalaciones iraníes, con el fin de asegurarse que el país no está construyendo una bomba, lo cual desestabilizaría a la región, principalmente por su constante disputa con Israel.

Más allá de los beneficios que un trato de este tipo traería para el mundo, vía mayor estabilidad en medio oriente, uno de los primeros sectores que se verá impactado es el del petróleo.

Actualmente Irán exporta 1,1 millones de barriles diarios de petróleo, pero, si se eliminan las restricciones, podría inundar al mercado con 1 millón adicional por día, e incluso más. Las sanciones con las que cuenta el país redujeron la cantidad de destinos a los que Irán puede venderles la materia prima, por lo que, según datos de la Agencia Internacional de Energía, dicha nación tiene en inventarios unos 37 millones de barriles del crudo.

La expectativa de un trato ya está pesando sobre el precio del barril de este lunes; sin embargo, de darse un resultado positivo, la presión sería mayor, ya que implicaría que el exceso que existe de crudo podría aumentar, respaldando así la tesis de que el precio se mantendrá bajo por un tiempo prolongado.

Esta coyuntura es positiva para Costa Rica, ya que una estabilidad en el valor de los combustibles ayudará a impulsar el consumo y mantendrán los precios internos controlados.