Una de nuestras expectativas es que la divergencia entre los caminos que tome la Reserva Federal (FED), el Banco Central de Estados Unidos, y el Banco Central Europeo generen volatilidad en las monedas. Esta debilidad se esperaba que fuese paulatina; sin embargo, esta semana la moneda europea ha perdido valor de forma acelerada, alcanzando un mínimo de 1,05 dólares por cada euro, apenas 5 centavos de dólar lejos de la paridad. Aunque de ese nivel se ha logrado recuperar ligeramente.

Este comportamiento coincidió con el inicio del programa de compra de bonos por parte del Banco Central Europeo y con la noticia de que la creación de empleos en Estados Unidos sigue boyante. De esta forma, los inversionistas están viendo la posibilidad de que la Reserva Federal suba tasas de interés, las cuales han estado en niveles cercanos a cero desde 2008, en algún momento de este año. Esta divergencia mueve los capitales de Europa a Estados Unidos, donde los fundamentales y los rendimientos son mejores.

¿Llegará la paridad?

Seguimos pensando que un escenario de paridad no es deseado por la Reserva Federal, debido a que un dólar tan fuerte no solo afecta negativamente las exportaciones, sino que presiona a la baja la inflación, lo que ya está haciendo el precio de los combustibles, por lo que vemos a la FED reaccionando para evitar ese escenario.

No obstante, mucho dependerá de lo que se decida en la reunión de dicho órgano, la cual se realizará la próxima semana. Janet Yellen, presidenta de la autoridad monetaria, se reunirá con otros miembros de la entidad para decidir si eliminan de su comunicado oficial la palabra “paciencia”, refiriéndose al momento de subir tasas de interés. Si se elimina esa frase, y no se hace ningún señalamiento de la fortaleza del dólar, es muy probable que el euro caiga a paridad con el dólar.