Desde el impresionante gane, en Grecia, del partido radical de izquierda Syriza, los mercados financieros han mostrado nerviosismo sobre el futuro del país dentro de la Eurozona. El nuevo gobierno, liderado por el ministro de finanzas, ha estado visitando varios países del bloque monetario, con el fin de lograr un acuerdo para relajar los términos de la ayuda recibida hace unos años para evitar que el país dejara de pagar sus obligaciones.

Básicamente, lo que los griegos quieren es relajar los cortes en el presupuesto y mejorar las condiciones de los prestamos realizados; una de las propuestas es la extensión del plazo de pago. Sin embargo, el nuevo partido se ha encontrado con una fuerte resistencia. Desde Italia a Alemania el mensaje es que Grecia tiene que seguir implementando las reformas.

Con el objetivo de generar más presión, el Banco Central Europeo anunció este miércoles que eliminó la posibilidad de que bancos griegos puedan acceder a préstamos usando como colateral deuda Griega. Los bancos podrán usar otros colaterales o pedir directamente del Banco de Grecia, por lo que la decisión no corta del todo la liquidez a los bancos, pero es una advertencia de que se pueden adoptar más medidas.

El plan del nuevo presidente griego, Alexis Tsipras, es que el temor por las consecuencias de una eventual salida de Grecia de la Zona Euro vuelva a obligar a Alemania, y al resto de miembros, a optar por el camino menos peligroso y aceptar condiciones más relajadas.

Sin embargo, la postura de Alemania ha cambiado, el periódico alemán Der Spiegel informó sobre conversaciones privadas de la canciller alemana, Angela Merkel, con su equipo económico, las cuales revelan una posición diferente ante la posible salida de Grecia de la Eurozona. Según esta publicación, Merkel piensa que el área está mejor preparada para una retirada griega y no ve un efecto dominó, debido a la mejora que presentan otros países que han recibido ayudas como Irlanda o Portugal.

En Aldesa consideramos que la partida de Grecia sigue siendo poco probable, principalmente porque las encuestas muestran que los mismos griegos desean seguir siendo parte del grupo. No obstante, estos momentos de tensión han aumentado las posibilidades, más aún bajo un nuevo gobierno de corte radical.