Como hemos señalado en este blog, el principal motor de crecimiento del mundo es Estados Unidos, que muestra, al fin, un avance bastante sólido, creando empleos a niveles no vistos en años y donde la confianza de los consumidores repuntó significativamente. Al ser la economía más grande del mundo, dicha recuperación ha sido bien recibida por todos y ha hecho que muchos países mejoren sus propias expectativas para 2015.

A pesar de lo positivo de este escenario, la revista The Economist, en su versión más reciente, señala que esto representa un riesgo para el crecimiento mundial. La publicación indica que en todo el mundo se está dando un comportamiento muy similar a los años previos a la crisis de 2008, donde el crecimiento es demasiado dependiente del consumidor estadounidense.

Recientemente, el Banco Central Europeo anunció un programa de compra de bonos por hasta un trillón de euros, lo que indirectamente debilita la moneda y, por lo tanto, busca beneficiarse de las exportaciones a Estados Unidos. China y otras economías también están viendo como fuente de crecimiento sus exportaciones al país norteamericano.

Asimismo, Costa Rica debería de sacar provecho de esta coyuntura, en 2015 las ventas a ese país, excluyendo las de componentes para computadoras, deberían de crecer de manera saludable.

Los riesgos, según The Economist, son que la economía estadounidense no logre sacar al resto del mundo, sino que más bien la terminen arrastrando, por lo que la única fuente de crecimiento podría desacelerarse.

El segundo riesgo, a más largo plazo, es que la divergencia en los crecimientos y políticas macroeconómicas están haciendo que los capitales se muevan hacia Estados Unidos, lo que podría generar las condiciones ideales para la generación de una burbuja similar a la inmobiliaria, la cual concluyó con la conocida Gran Recesión.