Desde la revisión del Programa Macroeconómico de 2013, donde el Banco Central de Costa Rica (BCCR) decidió eliminar los controversiales topes al crecimiento del crédito, no se presentaba un documento de este tipo, con tantos cambios y anuncios de importancia para la economía costarricense, como el expuesto el pasado sábado.

Sin embargo, a pesar de los cambios, no se espera una coyuntura muy diferente a la ya experimentada, por lo que no es coincidencia que la palabra “estabilidad” se encuentre en 26 ocasiones en el documento. A continuación los principales puntos:

Régimen Cambiario. La entidad anunció la implementación de un régimen de flotación cambiaria, donde básicamente eliminó las bandas para que el tipo de cambio sea determinado por la demanda y oferta de dólares.

Esto no debería de significar que veremos fuertes oscilaciones, ya que la entidad monetaria intervendrá para evitar “fluctuaciones violentas”. Ya en febrero se habían establecido estos instrumentos y esencialmente funcionarán así: el Banco Central define qué es un movimiento “violento” y para evitarlo venderá o comprará dólares durante lo largo de la sesión. Para esto cuenta con un monto bastante alto de reservas (por si lo que necesitara es vender dólares) y también anunció un programa de acumulación por hasta US$800 millones, que le permitirán comprar dólares en caso de que se den fuertes presiones a la baja.

Básicamente el BCCR seguirá actuando como lo ha hecho en los últimos meses, solo que ahora no existe un “piso”.

Crecimiento económico. Como ya lo había anunciado el ente, durante 2014 el Producto Interno Bruto creció un 3,5%, cifra ligeramente inferior a la estimada en julio de ese año; según el Central, “debido en mayor medida al cierre de las operaciones de manufactura de la empresa Intel y a la menor demanda externa por servicios empresariales”.

Para este 2015 mantuvo su expectativa de crecimiento en 3,4% y señala que será, al igual que el año anterior, el consumo interno el que impulsará a la economía. De igual forma, espera que la salida de la planta de Intel siga afectando el crecimiento.

Llama la atención que la entidad mantuvo su pronóstico de crecimiento total, pero si mejoró considerablemente el empuje que tendrá la demanda interna, la cual crecerá a una tasa “superior al promedio de la década previa”; desempeño explicado por la reducción en los precios de hidrocarburos y la baja en la inflación.

Por otro lado, si se compara con la revisión de julio, el BCCR espera una caída de la demanda externa del 7,4%, lo que contrasta con el crecimiento que esperaba anteriormente. De esta forma, se concluye que la entidad está apreciando un efecto mayor de la menor exportación de Intel y otras, pero que está siendo compensada por más consumo interno.

Para el 2016 la entidad se muestra más optimista, debido a que espera un crecimiento del 4,1%. Acá el BCCR ve al sector interno crecimiento de la misma forma que lo ha venido haciendo, pero esta vez con la ayuda del sector externo, una vez que se elimine el efecto Intel.

Esta perspectiva para el próximo año pareciera ser muy optimista si se analizan los impactos que podría tener el déficit fiscal del gobierno; no obstante, el Programa si pone un “deterioro mayor a lo previsto” del déficit como uno de los riesgos del ejercicio.

Tasas de interés. Se anunció una reducción de 50 puntos base en la Tasa de Política Monetaria. Lo que junto con la exceptativa de que la emisión del eurobono reduzca el uso de recursos del mercado local y la menor inflación prevista, suponen una estabilidad en las tasas de interés en colones durante la mayor parte del año.

En cuanto a las tasas en dólares, el órgano monetario espera que estas comiencen a incorporar el riesgo que operaciones de este tipo conllevan, con la ayuda de la extensión del encaje mínimo legal a las captaciones en dólares (el programa anuncia que se enviara esta solicitud a consulta) y a las medidas macroprudenciales. Básicamente, la idea del Central es que las tasas en dólares suban, con el fin de que las personas puedan evaluar correctamente el riesgo de tener créditos en moneda extranjera.

La autoridad de política monetaria espera que el crédito en colones siga siendo el que presente mayor crecimiento, mientras que en dólares avanzaría solo un 5,5%, cifra inferior a la del 2014.

Inflación. La caída en el precio del petróleo incidirá positivamente en los precios internos, por lo que la entidad espera que la inflación vuelva al rango meta, entre 3% y 5%, durante este primer semestre. Además, el BCCR no ve presiones externas o internas sobre este indicador.

En cuanto a los agregados monetarios, considera que su crecimiento es consistente con la meta inflacionaria, por lo que no ve la compra de dólares (las realizadas o las que piensa hacer) como un factor que desvíe a los precios.

Déficit de Cuenta Corriente. La entidad redujo su pronóstico de este déficit. En julio pasado esperaba un déficit de cuenta corriente del 5,4% para 2015, pero ahora prevé uno del 4% y del 4,4% para el 2016. En este rubro incide fuertemente la caída en los precios del petróleo, ya que proyecta una reducción en las importaciones de hidrocarburos de cerca de US$712 millones, con respecto al 2014.

El BCCR señala que el país podrá financiar este déficit principalmente con Inversión Extranjera, pero además incorpora la entrada de los US$ 1.000 millones del eurobono.

Déficit Fiscal. El Programa Macroeconómico no toca el tema de la reducción en la calificación de Moody´s o la baja en la perspectiva por parte de Fitch, aunque si cataloga como “urgente” buscar consensos nacionales para lograr una reforma fiscal.

Conforme con el documento, para este 2015 se espera un déficit del gobierno central del 5,7%, cifra menor al 6,6% estimado en julio pasado, pero de un 6,8% para 2016. El Programa vuelve a ubicar este tema dentro de los riegos internos, señalando un escenario donde el deterioro es mayor a estas cifras previstas.

Ver Programa Macroeconómico 2015-2016 completo aquí.