Este miércoles los mercados financieros presentaron perdidas desde Europa hasta Estados Unidos, continuando con la tendencia volátil de las últimas semanadas. ¿A qué se debe?

Las razones radican en la preocupación sobre el crecimiento económico de la Eurozona y Japón, así como la incesante caída del petróleo, la cual tiene un impacto sobre el sector energético. Estas dudas fueron respaldadas por el Banco Mundial, que el pasado martes presentó un reporte donde señala que el mundo depende demasiado “de un único motor”; Estados Unidos.

A lo anterior se le unió la noticia de que las ventas al por menor en EE.UU. cayeron en diciembre un 0,9%; número influenciado por la reducción en las ventas de las gasolineras, pero que aun así sigue siendo un dato malo que preocupa a los inversionistas.

La desaceleración de las ventas dejó a los mercados desorientados, ya que se espera que el principal beneficiado por la caída del petróleo sea el consumo; por lo que muchos comenzaron a reducir sus expectativas de crecimiento para este año y, por lo tanto, de que la Reserva Federal pueda subir tasas de interés en el mediano plazo.

De esta forma, los rendimientos de la deuda estadounidense a 30 años cayeron en mínimos históricos y el de 2 años, que es más impactado por la política de la Fed, pasó de 0,54% a 0,46% después del anuncio.

Al cierre de la sesión el Dow Jones perdió unos 186 puntos, lo que representa un 1,06%. Hacia adelante existen varios catalizadores que podrían calmar a los mercados, como una estabilidad en el precio del petróleo, mejores reportes de ganancias, así como señales más claras del Banco Central Europeo de que está dispuesto a actuar.