Este jueves la agencia calificadora Fitch Ratings mantuvo la calificación de Costa Rica en BB+, pero redujo la perspectiva de “estable” a “negativa”; lo que implica que existe una posibilidad de que la calificación baje en uno o dos años, si se consolida alguno de los escenarios que pesan sobre la calidad crediticia del país.

El informe de Fitch resalta como las razones del deterioro: el alto déficit fiscal, débil crecimiento económico y las dificultades de aprobar una reforma fiscal, debido a lo fragmentada que se encuentra la Asamblea Legislativa. La calificadora espera que el déficit alcance el 6% este año y ve, además, un crecimiento menor al potencial, debido al traslado de una “manufacturera de microprocesadores a Asia”.

Dentro de los motivos que podrían impulsar una rebaja en la calificación, señalan: la imposibilidad de lograr una reducción del déficit primario, es decir, el que excluye pago de intereses; deterioro del clima político para realizar inversiones; y dificultad para renovar la deuda, ya sea por factores internos o externos.

Por otro lado, lo que podría mejorar la calificación sería, según la calificadora, un incremento en la confianza de que se mejorará la situación financiera en el mediano plazo; aunque la agencia no ve una alta probabilidad de que suceda.

El impacto en los precios internacionales de la deuda costarricense no ha sido significativo. Esto puede obedecer a que el mercado se encuentra optimista después del anuncio del Banco Central Europeo de que realizará compras de bonos que superan el trillón de euros, lo que será una fuente importante de liquidez.

Adicionalmente, algunos inversionistas internacionales han mejorado su expectativa del crecimiento costarricense, debido a los beneficios derivados de la corrección en el precio del petróleo.