Durante 2014 la inflación de la Eurozona se mantuvo peligrosamente baja. Datos presentados este miércoles muestran que en diciembre la caída en el precio del petróleo llevó al índice de precios al consumidor a descender un 0,2%, comparándolo con diciembre de 2013. La última vez que la inflación cayó, en términos interanuales, fue en octubre de 2009, durante la recesión que siguió a la crisis financiera de 2008.

La deflación es uno de los fenómenos más temidos por los bancos centrales, debido a que se incorpora en las expectativas de los agentes económicos, y se convierte en un círculo vicioso donde las empresas y los consumidores cortan el gasto a medida en que esperan que los precios caigan aún más. Una vez que esto sucede es difícil de erradicar, como lo ha demostrado Japón que lleva casi 20 años de crecimiento anímico y deflaciones intermitentes.

Esta coyuntura pone más presión sobre el Banco Central Europeo para actuar, incluso a finales de este mes; sin embargo se enfrenta a escépticos, principalmente en Alemania, que ven el proceso como temporal y exacerbado por la fuerte caída en los precios del petróleo. Aunque es cierto que fue el petróleo el que empujó la zona a la deflación, un plazo largo con inflaciones negativas suele ser suficiente como para influir en las expectativas de las personas.

Los mercados continúan anticipando la posibilidad de que la entidad monetaria lance un programa de compra de bonos de gobiernos, por lo que han alcanzado niveles bastante altos y, por lo tanto, los rendimientos han bajado (el rendimiento y el precio de un bono se mueve de forma inversa). Por ejemplo, el bono a 10 años de Alemania rinde un 0,43% lo que contrasta con un 1,98% de Estados Unidos.