Las cifras a noviembre del Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) muestran que la economía de Costa Rica sigue desacelerándose.

A ese mes, la variación año a año muestra un crecimiento del 2,56%, la menor tasa desde marzo del 2013. De esta forma, el promedio de 12 meses de dicho indicador, que suele aproximar el comportamiento del PIB, muestra una tasa del 3,59%; es decir, en línea con la estimación de crecimiento del Banco Central para el 2014.

La desaceleración obedece, principalmente, al menor crecimiento que muestra el agro y la industria manufacturera. Este último influenciado fuertemente por la salida paulatina de la planta de Intel de nuestro país. Según la Promotora de Comercio Exterior, a noviembre las exportaciones de componentes para computadoras se redujeron en un 23%.

Excluyendo las zonas francas la economía costarricense avanza a una tasa superior, sin embargo se mantiene la tendencia a la desaceleración. Este indicador a noviembre creció a una tasa del 3,1%, cifra que contrasta con el 4% promedio que registró durante el primer semestre. El comercio y la hotelería, que crecían a inicios de año por encima del 4%, se han desacelerado y a noviembre ascienden a tasas por debajo de ese número; lo que explica la ralentización fuera de zonas francas.

En términos positivos, la demanda interna, sector que fue el motor de la economía costarricense en los tres primeros trimestres del 2014, deberá de verse beneficiada por la menor inflación y por la reducción en el precio de los combustibles. Esta semana entraría a regir una nueva reducción en los costos de la gasolina, lo que continuará influyendo en la inflación y, por lo tanto, en el poder adquisitivo y confianza del consumidor costarricense.