La moneda de Suiza (franco suizo) cuenta, al igual que el dólar estadounidense y el yen, con la característica de ser una “divisa de refugio”, es decir, monedas consideradas por los inversionistas como muy seguras, las cuales tienden a atraer grandes cantidades de capitales cuando se dan episodios de incertidumbre en los mercados.

Es por esa característica que el Banco Central de Suiza decidió en 2011, cuando comenzó la crisis de deuda de la Eurozona, establecer un “techo” a su moneda. De esta forma, un franco no podía sobrepasar los 1,20 euros.

Con este límite la entidad monetaria eliminaba la posibilidad de que el franco se siguiera fortaleciendo, haciendo sus exportaciones menos competitivas y afectando así el crecimiento económico. Este nivel se logró mantener gracias a compras de bonos denominados en euros, así como ventas de francos.

Sin embargo, este jueves el ente anunció la eliminación de dicho “techo”, lo que generó bastante volatilidad en los mercados e hizo que el franco se fortaleciera hasta un 40% con respecto al euro.

La medida obedece a la preocupación de que si el Banco Central Europeo anuncia un programa de compra de bonos (ver artículo), los capitales hacia ese país sean tan grandes que hagan imposible sostener el límite establecido. Adicionalmente, para contener el impacto, el órgano monetario llevó la tasa de depósitos a niveles más negativos, es decir, cobrándole más a los bancos por mantener dinero en sus reservas.

Esta noticia tomó por sorpresa a los mercados e hizo que el euro se negocie a 1,16 por US$. En cuanto a los mercados accionarios, el mayor efecto se dio en las acciones de empresas suizas, debido a que esta moneda más fuerte hará más caras sus exportaciones a la Eurozona y reforzará, aún más, las presiones deflacionarias que han afectado al país desde hace unos meses.