Esta semana el país donde comenzó la crisis de deuda de la Eurozona volvió a ser el foco de atención de los inversionistas a nivel mundial. El martes pasado el mercado accionario griego presentó la peor caída desde el famoso desplome mundial de bolsas en 1987.

¿Por qué volvió la incertidumbre?

La raíz del problema es política. Esta semana Antonis Samaras, primer ministro griego, llamó a elecciones anticipadas en el parlamento para elegir al presidente. Esta figura tiene poca importancia en el panorama político griego, sin embargo, la idea de Samaras es utilizar la elección como refuerzo de sus políticas.

Desde que inició la crisis, Grecia ha tenido que implementar fuertes reformas para conseguir los recursos que la Eurozona y el Fondo Monetario Internacional le han provisto, sobre todo después de que los mercados internacionales le cerraron el crédito.

Samaras espera que la elección le dé legitimidad a su gobierno, pero el riesgo, y la razón por la que el mercado se ha vuelto a preocupar por Grecia, es que si no logra los votos necesarios se tendría que realizar una elección general.

Según algunas encuestas, de darse esta situación la mayoría de griegos votarían por el candidato del partido de la oposición Syriza y su candidato Alexis Tsipras; quien ha mostrado un discurso populista y cuyas promesas lo podrían poner en problemas con el resto del bloque económico, volviendo a dejar sobre la mesa la idea de la salida del euro.

El próximo 17 de diciembre los mercados permanecerán atentos a este evento. Tónica que se mantendrá en 2015, donde varias elecciones en la eurozona podrían generar cierto nerviosismo, debido a que los años de bajo crecimiento y cortes en el presupuesto han generado un descontento en los europeos, por lo que podrían verse inclinados por votar por partidos populistas, dificultando las medidas necesarias para lograr solucionar el problema de fondo, que es baja productividad y débil crecimiento.