La anexión de la península de Crimea, el ataque a un avión comercial cerca del este de Ucrania, así como las constantes incursiones de soldados rusos a ese país han obligado a Estados Unidos y otras potencias europeas a implementar sanciones contra la economía rusa.

Muchas de estas han sido catalogadas, por algunos analistas, como insuficientes para influir en el actuar del jerarca ruso, Vladimir Putin; sin embargo, en las últimas semanas se han comenzado a mostrar los efectos.

El impacto principal se aprecia en la moneda, el Rublo, la cual según Bloomberg es la divisa que ha presentado el peor comportamiento en el mundo, cayendo un 21% en los últimos tres meses. Esto ha obligado al Banco Central a intervenir en el mercado para evitar una baja mayor (solo durante octubre intervino por un monto cercano a los US$30 billones). Esfuerzos que han sido insuficientes para detener la caída, por lo que la entidad monetaria decidió liberar la moneda y, a partir de esta semana, la dejará flotar.

Una parte de la debilidad de la moneda obedece a la disminución que presenta el precio del petróleo, el cual se negocia por debajo de los US$80. No obstante, si se analizan algunas variables de cerca (como déficit de cuenta corriente, cantidad de reservas y deuda como porcentaje del PIB), se aprecia cómo una caída del 20% no está justificada por temas fundamentales, sino que mucho obedece a incertidumbre sobre los efectos que las sanciones están teniendo, así como la posibilidad de una intensificación de las mismas.

En un comunicado, la presidente del Banco Central ruso, Elvira Nabiulina, señaló que durante 2015 espera que la economía deje de crecer, citando como razón las medidas tomadas por potencias occidentales.

Recientemente las presiones sobre la moneda se han intensificado a medida en que peligra el cese al fuego en el este de Ucrania. La semana pasada autoridades ucranianas volvieron a alertar sobre la entrada de tanques rusos al país y la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN) ha informado sobre constantes violaciones de soberanía aérea a países miembros del conjunto por parte de aviones rusos.

Por el momento parece que Putin mantendrá su discurso interno de que los problemas económicos del país obedecen al actuar de los países occidentales, esto con el fin de desviar la atención sobre la desaceleración económica y el aumento de los precios que la devaluación del rublo ha comenzado a generar.