De acuerdo con la prestigiosa revista, The Economist, el principal riesgo para la economía mundial actualmente no es el Ébola ni la desaceleración en China, sino el riesgo de deflación que pesa sobre la Eurozona.

The Economist resalta cómo ahora que la economía alemana ha mostrado indicadores industriales y de producción a la baja, la Zona Euro está en el peligro de caer en su tercera recesión en 6 años.

Mario Dragui ha ofrecido cierta “respiración artificial” en los últimos dos años, después de haber dicho que haría “lo que fuera necesario” para salvar al euro y sacar las economías a flote. Tasas de interés negativas, programas de préstamos a bancos a tasas ridículas y ahora la compra de activos financieros, son algunas de las medidas que se han tomado desde el flanco financiero.

Según la revista, los precios han caído en ocho países de la Zona Euro, para la cual la inflación se ubica en 0.3%, y podría descender durante el otro año. Esta región produce una quinta parte de la producción mundial, y está cayendo en el “estancamiento y la deflación”.

Dentro de un artículo nada optimista, The Economist señala varias diferencias entre un caso deflacionario en la Eurozona y la experiencia de Japón, que pasó por un episodio deflacionario al final de los años 90´s sin que esto provocara consecuencias apocalípticas para el país o la economía mundial.

Entre esas diferencias destacan que en el contexto actual, a diferencia de en los 90´s, las fuerzas deflacionarias acosan también a China y a Estados Unidos y, además, Japón es una sola sociedad, homogénea, mientras que la Unión Monetaria no podría sobrellevar años de precios a la baja, con déficits que aumentarían desde Italia hasta Grecia, asustando a los inversionistas. Tal situación colapsaría al Euro.

Dentro de los fundamentos poco favorecedores que posee la Zona Euro en este momento, la revista cita la pirámide demográfica, el alto endeudamiento y la rigidez de los mercados laborales, además de errores políticos: “Francia, Italia y Alemania han evitado políticas que fomenten el crecimiento. La vulnerabilidad de la Zona a la deflación se debe en gran parte a las políticas de austeridad de Alemania y a la timidez del Banco Central de Europa (BCE). Aún con economías en contracción, Alemania todavía está obsesionada con la austeridad fiscal”.

Para evitar tal situación, según el medio, el BCE debería comprar bonos soberanos (algo cuestionado por economistas, pues en la Zona Euro el crédito bancario es más importante que el financiamiento por emisiones de bonos) como parte de sus programas de compras de activos y Alemania debería permitir reducir el paso de los ajustes fiscales en países como Francia e Italia e invertir más en infraestructura.

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