El día de ayer la Reserva Federal culminó su programa de estímulo conocido como Quantitative Easing 3, señalando su confianza sobre el estado de la economía estadounidense. En su comunicado, la entidad dijo que la actividad económica se expande a una tasa moderada, con una importante creación de empleos que redujo la tasa de desempleo.

Este jueves el dato del crecimiento del PIB viene a respaldar ese sentimiento al crecer un 3,5%, en términos anualizados, durante el tercer trimestre. Este 2014, después de un primer trimestre bastante duro debido a factores meteorológicos, Estados Unidos se ha convertido en el principal motor de crecimiento a nivel mundial.

Al analizar los rubros que componen el PIB se aprecia un comportamiento positivo bastante generalizado, lo que evidencia una economía más sana estructuralmente, en comparación a años previos a la crisis.

Las fuerzas detrás del crecimiento fueron el consumo, que aportó un 1,2%, y las exportaciones, esto a pesar de la debilidad en países europeos. Adicionalmente, el gobierno comenzó a ser un generador de crecimiento, lo que contrasta con años anteriores, de hecho, el gasto en defensa aportó un 0,66% de ese 3,5% total, algo que no se veía en años.

La aceleración económica de Estados Unidos es importante para Costa Rica no solo por ser nuestro principal socio comercial, sino porque este país influye positivamente en otros mercados a los que exportamos.

Datos de exportaciones a agosto, del Banco Central de Costa Rica (BCCR), muestran que un 37,4% de lo exportado se dirige a ese país. El otro factor que nos beneficia es el turismo, en 2013 un 40% de los visitantes de Costa Rica fueron estadounidenses, por lo que una recuperación de su economía les da confianza para realizar viajes.

Para el último trimestre la economía estadounidense debería de continuar con esta tendencia positiva, a pesar de que es probable que las exportaciones se desaceleren, no solo por la situación de la eurozona, sino también por la fortaleza que ha presentado el dólar.

No obstante, lo anterior será contrastado en buena parte por el gasto en consumo, ya que, gracias a la caída en el precio del petróleo, el hogar promedio en Estados Unidos se está ahorrando unos US$600, lo que podrá ser utilizado en compras, más ahora que se acercan las fechas festivas.