Este miércoles los mercados accionarios presentaron uno de los días más volátiles del año. El Dow Jones llegó a caer 450 puntos para, hacia el término de la sesión, recuperar cerca de 280 puntos.

Con esta corrección a la baja de hoy, más el terreno perdido desde que alcanzara máximos históricos durante setiembre, el rendimiento acumulado del año es de -2.45% para el Dow Jones; mientras que para el Standard & Poor´s el rendimiento acumulado del año es de 1.02% positivo.

Los elementos que sirvieron de gatillo para la fuerte venta de este miércoles van desde el área de los tecnicismos gráficos, temores por el crecimiento global de la economía y rumores sobre nuevos casos de Ébola.

Tras un segundo caso de contagio en Estados Unidos, según informó Reuters, el presidente Obama suspendió abruptamente un viaje a Nueva Jersey y Connecticut para asistir a actos públicos y convocó a una reunión de alto nivel con su equipo en la Casa Blanca para discutir el tema.

Las acciones de aerolíneas han sufrido a raíz de lo que podría convertirse en aversión a los aeropuertos ante temores de contagio.

En Europa, el rendimiento del bono por 10 años de Grecia tocó un máximo en 8 meses, de 7.81%, ante planes de esa nación para terminar el rescate antes de lo previsto, lo que dejaría al país dependiente de financiamiento externo. Esto provocó ventas del bono, contagiando a otros como los de Italia.

Mientras tanto, el bono de 10 años de Alemania se ubicó en un sorprendente bajo nivel de 0.76%, esto debido al riesgo de recesión que de nuevo acosa a la Zona Euro (el Fondo Monetario Internacional estima que tal riesgo tiene probabilidades de ocurrencia entre 35% y 40%), además del temor por deflación. Todo ello se ha traducido en una necesidad del Banco Central de Europa por inyectar liquidez a través de un programa de compras de activos.

El bono de 10 años de Estados Unidos también se estuvo negociando en sus niveles mínimos en más de un año, por debajo de 2%, hasta llegar a 1.86%, y posteriormente volver a niveles de 2.14%. Analistas estiman que la Reserva Federal no modificará su lenguaje mercados pro-liquidez ante el escenario que se está gestando a nivel internacional.