En diciembre del año 2001 Argentina entró en “cesación de pagos” sobre su deuda externa, después de una serie de infortunios económicos que llevaron al país a una situación financiera caótica.

En enero del año 2005 ese país lanzó la “Propuesta de Buenos Aires” para reestructurar la deuda en “default”. A cambio de los bonos en cesación de pagos Argentina ofreció la posibilidad de tres nuevas alternativas de bonos.

El 76% de los dueños de los bonos se acogió a este canje, que ofrecía además una compensación por el crecimiento del PIB. El valor nominal de la deuda que se logró reestructurar con este primer canje ascendía a $65.500 millones.

Cuando terminó el periodo disponible a los inversionistas para acogerse a esa instancia, se creó la “Ley cerrojo”, la cual básicamente prohibía mejorar o modificar los términos del canje que se había ofrecido a este 76% de inversionistas.

En el 2010 se lanzó una reapertura del canje para los que no se habían acogido a la iniciativa del 2005. La propuesta fue aceptada por el 97% de los acreedores.

En mayo de este año Argentina (que durante el 2012 había terminado de pagar un importante bono con el que se cerró la historia del “corralito”, el Boden 2012) acordó con el Club de París los términos para saldar su deuda, cercana a $9,000 millones, en un plazo de 5 años.

Uno de los primeros pagos de ese acuerdo se realizaría este 31 de julio, sin embargo, el mismo fue “congelado” por Bank of New York al dictarse después una sentencia favorable de las cortes estadounidenses hacia los dueños de bonos que no quisieron acogerse a los canjes que realizaron en el 2005 y en el 2010.

A partir de esa sentencia empieza el último episodio de la historia de cesación de pagos argentina, pues debe llegar a un acuerdo con estos fondos o de lo contrario no puede cumplir con sus pagos a otros acreedores, o debe buscar la forma de realizar esos pagos a través de otros bancos distintos a los estipulados en los prospectos de los bonos, lo que la ubica en un “default técnico”.

En junio de este año la Corte Suprema de Estados Unidos dio razón a los dos “fondos buitres” estadounidenses que poseían bonos emitidos antes de la crisis económica de Argentina del 2001 y, por tanto, se prohibía el primer pago de ese país con el Club de París.

No obstante, tal pago fue depositado ($643 millones) según lo establecido aún en medio de la disputa en los tribunales de New York entre Argentina y los “holdouts”, forma en que también se les llama a los que no participaron de los canjes previos.

Durante el último mes y medio ha habido varias posibilidades de negociación entre Argentina y los “fondos buitres” para llegar a un acuerdo a través de terceras partes, con el fin de no violentar la cláusula RUFO o la ley que prohibía modificar o mejorar las condiciones ofrecidas a los acreedores que si se acogieron a los canjes, y de estar forma continuar pagando el resto de sus obligaciones financieras.