Philipp Hildebrand, vicepresidente de BlackRock (una de las firmas de inversión más grandes del mundo) opina que un programa de Alivio Cuantitativo (QE por sus siglas en inglés), como el realizado por la Reserva Federal (FED) de Estados Unidos para llevar a la economía fuera de la recesión, no funcionaría en la Eurozona, donde lo más importante es la adecuada capitalización del sistema bancario.

¿Por qué no funcionaría?

La primera razón es que en Estados Unidos las empresas y los mismos bancos se financian prioritariamente en los mercados bursátiles, a través de emisiones de bonos, por lo cual los bajísimos niveles de rendimientos consecuencia de la inyección de dólares al sistema por parte de la FED estimularon la captación de recursos.

En Europa la semana pasada el bono de Alemania de 10 años alcanzó un rendimiento inferior al 1%, y rendimientos más bajos es poco probable que estimulen la inversión, pues en Europa la principal fuente de financiamiento continúa siendo el sistema bancario y no el mercado de bonos.

Otro beneficio del alivio cuantitativo estadounidense son las ventajas del “dólar barato”, pero el autor reconoce que es difícil que el euro responda de la misma forma, puesto que Estados Unidos todavía está en un estado de relajación monetaria.

Hildebrand agrega que aunque Alemania recientemente desempeñó un trimestre de crecimiento negativo, la economía presenta buenos fundamentos, e incluso España y Grecia han experimentado meses de crecimiento económico.

Pero la complicación, para el crítico, son Italia y Francia, economías que ningún programa monetario puede ayudarlas a crecer, pues sus problemas son profundos y necesitan reformas laborales, bajar impuestos para las empresas y reparar las finanzas públicas.

Un alivio cuantitativo en Europa posiblemente acentuaría la entrada de recursos a instrumentos financieros cuyos precios ya están distorsionados y permitiría a los Gobiernos seguir financiándose barato. Ambas cosas significan recursos fluyendo a actividades que no generan crecimiento económico, el cual debe ser el objetivo de un programa de alivio monetario.

Para Philipp Hildebrand el camino correcto es, principalmente, continuar capitalizando al sistema bancario y emprender las reformas necesarias en cada país; mientras reconoce que un programa monetario podría favorecer el crecimiento si ayuda a que las empresas accedan a créditos más baratos.

Sin embargo, actualmente los bancos tienen muchos recursos, muy baratos, y eso no se ha traducido ni en más crédito, ni tasas de interés más bajas.