Los datos de las ventas minoristas de julio en Estados Unidos fueron decepcionantes: las ventas crecieron en 0% durante el mes, y las ventas excluyendo autos avanzaron en 0.1%, mientras que analistas habían proyectado un crecimiento de 0.4% para estas últimas y 0.2% para las primeras.

Las ventas de autos disminuyeron en 0.2%, lo que deja el avance interanual en 6%. Las colocaciones en tiendas cayeron en 0.5% y en tiendas de departamentos en 0.7%, de forma que interanualmente ambos sectores registran 1.1% y -3.0%, respectivamente.

Una de las justificaciones para explicar por qué las ventas minoristas no avanzan a un ritmo semejante al de las creaciones mensuales de empleo, o al de la disminución en la tasa de desempleo, radica en el lento ritmo al que avanzan los salarios.

En Estados Unidos el ingreso personal ha crecido a una tasa de 3.9%, la cual descontando la inflación se convierte en 1.8%. Otras medidas, como los ingresos semanales ajustados por inflación muestran bajas interanuales de 0.2% a junio.

De acuerdo con Bloomberg, incluso con vastos aumentos en el empleo, los salarios permanecerán “estancados” debido a que existen 3.16 millones de personas desempleadas por más de 27 semanas, mientras que este promedio era de 1.5 millones en los 5 años previos a la crisis.

Así también, el subempleo (personas que quieren trabajar tiempos completos y no lo consiguen) está en 12.2%, permaneciendo por encima de su promedio de 9% para los años pre-crisis.

Muchos economistas coinciden en que mientras exista una masa significativa de personas desempleadas, o deseando trabajar más horas, no habrá un incentivo para aumentar salarios, por lo que el incremento en las ventas minoristas continuará siendo limitado y deja en duda la posibilidad de sostener fuertes ritmos de crecimiento trimestral, como el observado a junio (con 4%) durante este semestre.