Este jueves el tipo de cambio promedio cayó en ₡24.7, desde ₡565.52 a ₡540.79, siendo esta la máxima variación diaria observada en el precio del dólar desde el 18 de diciembre del 2008, cuando el tipo de cambio promedio de Monex cayó en ₡34, pasando de ₡557.12 a ₡522.44.

Sin embargo, el rango de negociación del día fue muy amplio, pues el dólar se transó entre ₡520 y ₡560, las ventanillas de los bancos variaron fuertemente en cuestión de minutos y la incertidumbre se apoderó de todos los agentes involucrados en actividades cambiarias.

El número de colones en que el precio del dólar se aleja de su promedio ha aumentado considerablemente durante marzo, y ese comportamiento es precisamente llamado “volatilidad”.

Así por ejemplo, en enero tal desviación fue de ₡2 (promedio) durante todo el mes, en febrero el número de colones en que varió el tipo de cambio respecto a su media ascendió a ₡7 y en estas dos primeras semanas de marzo, tal incremento es de ₡12.

El viernes de la semana pasada, la depreciación acumulada para el tipo de cambio en lo que iba del año era de 12.8%. Esta semana, con la caída del 4.4% entre miércoles y jueves, la depreciación acumulada termina en 7.6%.

Todas las estadísticas que se quieran observar respecto al comportamiento del tipo de cambio durante el último mes y medio, específicamente durante esta semana, muestran variaciones abruptas, volúmenes de negociación extraordinarios, tanto en ventanillas como en MONEX y amplios márgenes de intermediación en la compra y venta del dólar en los bancos.

También resulta curioso el hecho de que los volúmenes negociados en ventanilla de la noche a la mañana se tornaron compradores netos de divisas por un exceso alrededor de $25 millones, durante 14 días, llegando casi a los $250 millones, para igual de repentinamente, retornan a sus niveles normales este martes.

Todos los aspectos mencionados representan una inestabilidad financiera muy significativa para las empresas, muchas de las cuales han experimentado importantes ganancias no planeadas o pérdidas inesperadas igualmente significativas.

Esta inestabilidad es incompatible con un clima empresarial optimista y tiene efectos negativos tanto en las decisiones de inversión de las empresas como en las decisiones de consumo por parte del resto de personas.

Cada vez resulta más sorprendente la volatilidad permitida para las fluctuaciones del Tipo de Cambio en ausencia de un mercado de derivados, pues aunque los bancos tienen permitido ofrecer “forwards”, sus costos son relativamente altos, algo que cualquier instrumento de cobertura no debería ser, pues pierde por completo su atractivo.