Respaldada por una visión más optimista en la fortaleza del crecimiento económico internacional, y juzgando como pasajera la desaceleración en los indicadores de producción industrial de Estados Unidos, la Reserva Federal (FED) dio un paso más hacia le extinción de su cuarto programa de apoyo monetario.

El llamado “alivio cuantitativo 4” (QE4) es un programa emprendido por Ben Bernanke, ex presidente de la Reserva Federal, el cual consistía en una inyección mensual de $85 mil millones al sistema financiero. A partir de diciembre del 2013, la FED empezó a reducir gradualmente este programa, con el objetivo de normalizar la política monetaria en el mediano plazo.

Con recortes de $10 mil millones por reunión de la FED, en la de este miércoles el estímulo mensual queda en $25 mil millones inyectados por medio de compras de bonos hipotecarios, y $30 mil millones a través de bonos del Gobierno de Estados Unidos. Así, el monto total fue reducido una vez más, de $65 mil millones a $55 mil millones.

En el encuentro la FED ratificó su compromiso con mantener una política monetaria expansiva o laxa (a entender: dólares baratos y bajas tasas de interés en dólares), pero introdujo un gran cambio en su discurso, pues eliminó su oración de “tasas bajas mientras el desempleo permanezca por encima de 6.5% y la inflación para el próximo año o dos años en no más de medio punto por encima del objetivo de 2%”.

El objetivo explícito de 6.5% en el nivel de desempleo (actualmente en 6.7%) es eliminado y sustituido por el objetivo de lograr máximo empleo sujeto a una inflación de 2%. Así mismo, se aclara que cuando termine de extinguirse el QE4 se continuará con el actual nivel de tasas extraordinariamente bajas por más tiempo.

El mercado interpretó el mensaje y redujo su apetito por inversiones riesgosas, comportamiento que se agravó cuando Janet Yellen dijo que las tasas de la FED podrían empezar a subir 6 meses después del término del QE4, estimado para octubre.

Sin embargo, debido a la gran masa de desempleados que hay en Estados Unidos, analistas internacionales consideran que es poco probable que la economía produzca presiones inflacionarias, por lo que siguen considerando que la primera escalada en las tasas de interés en Estados Unidos será hasta el 2016.