El 2007 fue un magnífico año para el mercado inmobiliario español con 775,300 transacciones; justo antes de que en 2008 estallara la burbuja que más tarde, en 2013, se deriva en solo 311,414 colocaciones, 60% menos que cinco años atrás.

De acuerdo con Instituto Nacional de Estadística, la venta de viviendas en España bajó en 2013 el 2.2% respecto a 2012, hasta las 311 414 operaciones.

Dichas cifras representan tres años consecutivos de bajada, pese a que el último periodo resultó en el descenso menos pronunciado desde el inicio de la crisis, en 2008.

Durante diciembre de 2013 se vendieron 22,723 casas, el 11% menos en términos interanuales, con lo que la compraventa de viviendas sumó su octavo mes en tasas interanuales negativas.

Para el año pasado, la venta de casas nuevas bajó el 6.8%, hasta las 145,241 transacciones, mientras que la de inmuebles de segunda mano repuntó en 2.2% y sumó 166,173 unidades, con lo que se vendieron más casas usadas que a estrenar.

En España la construcción fue durante muchos años el motor de la economía, pero el estallido de la “burbuja” en el sector durante 2008 repercutió negativamente en el crecimiento económico y provocó un importante “stock” de viviendas sin vender, el cual impacta también la caída de precios.

Así, pese a la oferta, la crisis económica y la dificultad para conseguir un crédito obstaculizan la compra de viviendas.