Si el Presupuesto Nacional en discusión en la Asamblea Legislativa es aprobado tal y como está, cumpliendo con gastos para los que simplemente no hay recursos, cerca del 42.7% del mismo necesitaría financiarse con deuda según el Ministerio de Hacienda, más de 5 de los eurobonos usados recientemente.

Según Hacienda ₡2.8 billones (millones de millones) se obtendrían por la colocación de títulos valores.

Sin embargo, de acuerdo con medios locales de prensa, el presupuesto aún así tiene un déficit de ₡1.6 billones.

Es decir, que para mantener la operación del Gobierno para el próximo año se necesitaría poder emitir más de 3 eurobonos de $1,000 cada uno, como los emitidos en noviembre 2012 y marzo de este año.

Sin embargo, dado que el Gobierno solo tiene derecho a uno de $1,000 millones por año, y para fortuna del Banco Central que de lo contrario hubiera tenido que comprar aún más dólares en los últimos 14 meses, el presupuesto implica que se financiará poco más de ₡1 billón en el mercado interno.

Ante tal expectativa, se necesita de un control extraordinario en el calce del flujo de caja del Gobierno para no alterar las tasas de interés internas, y que el mismo cuente con fuentes alternativas a las subastas de bonos de deuda interna, pues entre los inversionistas se viene observando la preferencia por inversiones de corto plazo o de tasas variables, lo que dificultará el objetivo de Hacienda de fortalecer el financiamiento de largo plazo de tasa fijas.

Hacia octubre del 2012, cuando la Tasa Básica superó el 11%, el Gobierno había financiado todo su déficit internamente, pues no se había aprobado el uso de los eurobonos, en ese momento el monto financiado internamente era de ₡950 mil millones, monto inferior al estimado a financiar internamente para el próximo año.

Por qué se sigue aumentado el gasto a pesar del faltante de recursos y de las leyes de Costa Rica es algo que muchos se cuestionan, sin embargo, no parece haber voluntad para tomar las medidas necesarias mientras se encuentra la fórmula ideal para la Reforma Fiscal, comprometiendo la estabilidad de factores clave para el crecimiento económico, como son el tipo de cambio, la inflación y las tasas de interés.