Los galardonados con el premio nobel de economía de este año fueron tres académicos que han dado cierta luz sobre las fuerzas detrás de los movimientos que presentan las acciones y los bonos en los mercados financieros.

El premio se da en un momento en que el mercado de bonos se recupera luego de una corrección presentada después de que la Reserva Federal de Estados Unidos comenzara a indicar que su inyección de liquidez a la economía podría reducirse si esta continua mejorando y en momentos en que los índices accionarios están en máximos históricos.

¿Pero, porqué fueron premiados? A primera vista, parecieran estudios contradictorios, lo que ha empujado a críticos a señalar lo poco que se conoce sobre las fuerzas que hacen que los precios de estos activos se muevan.

En primer lugar, Eugene Fama, fue el que desarrollo la teoría de que los mercados son eficientes, es decir, que toman en cuenta toda la información relevante, por lo que es prácticamente imposible predecir los movimientos de las acciones en el corto plazo. Este planteamiento, en la década de los 60s, dio un gran impulso a la industria de los índices o ETF´s, que son instrumentos que ayudan a diversificar a inversionistas pequeños.

El segundo de los galardonados fue Robert Shiller, quien dos décadas después de Eugene encontró que esta eficiencia se debilita en periodos más largos. El determinó que la volatilidad en las acciones no es justificada únicamente por fundamentales (como dividendos) sino que también incorporan el apetito por riesgo así como el optimismo o pesimismo del inversionista, pero que en algún momento estas volverán a niveles normales o promedio.

Según Shiiller, las acciones se comportan de forma diferente a otros bienes y servicios, debido a que la demanda por estas sube si sube también su precio. De esta forma, el economista ha identificado dos episodios en que los precios de activos han subido de forma irracional (mercado accionario a finales de los noventas y los precios de las casas en Estados Unidos de 2003 a 2006).

El tercer ganador es Peter Hansen, quien desarrollo una herramienta estadística utilizada en econometría y otras ciencias, ideal para predecir comportamientos en precios de activos financieros.

Si se analizan a fondo los dos primeros estudios tienen bastante en común. Uno señala que las acciones toman en cuenta toda la información y por eso en el corto plazo son imposibles de predecir, mientras que el segundo señala que en periodos largos otras variables entran en juego, sin embargo; en algún momento volverán a reflejar los fundamentales. La herramienta de Hansen, por su parte, es utilizada en la definición de fondos que siguen índices.