Los datos más recientes del Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) continúan describiendo a una economía que mes a mes pierde dinamismo. Con los datos de mayo contabilizados, el crecimiento interanual a ese mes es de 1.7%, sumándose 4 meses consecutivos de variaciones mensuales negativas.

A nivel de sectores, para mayo ya son dos los sectores que se encuentran en estado de contracción: la industria manufacturera, cuyo índice presenta una variación interanual de -0.89% y el sector de agricultura, selvicultura y pesca, con una variación de -1.01%.

El sector agrícola se ha encontrado entre el estancamiento y la contracción en los últimos 6 meses. A nivel externo el mercado internacional ha tenido un dinamismo modesto, pero los precios de los bienes agrícolas han permanecido bajos, y a nivel interno el clima, las plagas, los más altos costos de producción y un tipo de cambio apreciado han complicado el escenario.

El BCCR también destaca, en relación al sector agrícola, que ha habido una contracción en las actividades de piña y banano. Ambas afectadas por el clima, pero también, para el caso de la piña, incide el cierre de operaciones en algunas fincas en Puntarenas debido a los mayores costos asociados a la producción.

El menor crecimiento económico observado no es solamente atribuible a factores financieros, si no que pesan, sobre los empresarios, factores internos que minan la competitividad y un clima de incertidumbre y pesimismo (según lo revelan muchas encuestas) y sobre los consumidores, para estos, la capacidad de consumo se ha disminuido significativamente, los precios de los bienes y servicios regulados, del combustible, de la educación privada y alquiler y servicios de vivienda, entre otros, han subido varias veces más que la inflación general.

Todo ello ha resultado en que el crecimiento del consumo privado durante el primer trimestre de este año fuera el menor desde el 2009, según los datos trimestrales del PIB del BCCR.

El bajo crecimiento, a nuestro juicio, ha de tener consecuencias sobre los indicadores nacionales de deuda pública y déficit fiscal, que hasta ahora se calculan con un crecimiento del PIB nominal del 10.6% para este año.