En su revisión de medio año del Programa Macroeconómico, el BCCR señala que la economía se ha desacelerado y que se ha gestado, a nivel del sistema financiero, un riesgo importante debido a la dependencia del financiamiento externo para atender el crecimiento del crédito en dólares.

Respecto a la inflación, el Central reconoce que las subidas en los precios de este año han sido consecuencia, en su mayoría, de ajustes al alza en las tarifas de los bienes y servicios regulados, y que su influencia sobre el índice se ha ido disipando a lo lardo de los últimos meses. Actualmente la inflación se encuentra en 5.14%, muy cercana a la inflación objetivo de 5%.

El bajo crecimiento y un financiamiento del déficit con deuda externa durante el año hacen que las presiones inflacionarias no sean significativas y esto genera espacio para que el Central adopte más medidas pro crecimiento, dentro de las que se encuentra la eliminación del tope al crecimiento del crédito.

A pesar de que se elimina el tope, el Central llama a la prudencia en cuanto al otorgamiento de crédito en moneda extranjera a no generadores de divisas y confía en que pronto entre en vigencia nuevos reglamentos para esta actividad, sin embargo advierte que de no corregirse tal tendencia, “tomará medidas para frenar esa dependencia y reducir los riesgos del sistema”.

En Aldesa consideramos que lo más preocupante de la revisión a la baja del crecimiento económico, es su impacto sobre los indicadores de deuda/PIB.

El déficit de Gobierno pasaría de 4.8% a 5.0% para este año, pero sube de forma alarmante para el año que está por venir, de 5.0% a 5.8%.

Tal proyección lleva a un escenario turbio para el año entrante, pues Costa Rica debe salir a vender un nuevo eurobono en el 2014, y las tasas de interés a nivel internacional ya han subido considerablemente desde mayo a la fecha, así que el próximo eurobono será vendido en un escenario de tasas de interés más altas a nivel internacional y con una proyección de déficit interno de 5.8%, lo que va a implicar un castigo adicional en tasas y la posibilidad de perder el grado de inversión de no vislumbrarse un interés nacional concreto por una nueva reforma fiscal o un cambio en la estructura de las finanzas públicas.