Tras el ajuste en los datos de actividad económica del Banco Central, se hace evidente el estado de contracción económica que sufre el sector industrial del país, que acumula tres meses de variaciones interanuales negativas, y que de cierta forma son más consistentes con los índices de confianza del consumidor y empresarios, que expresan poco optimismo.

El Índice de Actividad Económica (IMAE) presenta un crecimiento del 1.9%, mientras que el Índice de Manufactura uno de -0.8% y el del sector agrícola uno de 0.35%. Los sectores relacionados a servicios presentan crecimientos entre el 5.6% y 7.3%.

Los datos desagregados del Índice de Manufactura muestran una situación más precaria, con una caída interanual de 2.5% para la actividad del régimen regular y una caída de 0.23% para el régimen de zonas francas. A su vez, las ocho sub-industrias que componen al régimen regular también muestran en su totalidad, datos por debajo del 0%.

Si bien el ambiente a nivel internacional no es boyante crecimiento, según comentarios de las distintas cámaras empresariales e índices de confianza, las condiciones internas no están favoreciendo al crecimiento económico, y más bien son señaladas como los principales obstáculos.

Algunas de las causas de la pérdida de dinamismo de la demanda interna son: aumento de impuestos, aumento en los costos de producción y transporte, problemas de infraestructura, tasas muy elevadas del interés en colones durante el 2012, factores climáticos y un tipo de cambio sin reflejar la inflación interna más alta.

Estos obstáculos no solamente inciden sobre el empresario, pues el alto costo de la gasolina (donde no existe una política versátil que minimice el peso del impuesto sobre el precio después de que éste alcance cierto nivel) y de los servicios públicos y tarifas, tienen un impacto sobre la capacidad de consumo de los costarricenses.