Por tercer mes consecutivo los pedidos de bienes duraderos crecieron más que lo previsto en Estados Unidos, el indicador que refleja los planes de inversión privados aumentó, lo que muestra un despunte de la actividad económica.

Datos relevantes mostraron que las ventas de viviendas nuevas lograron en mayo un máximo en casi cinco años, y los precios de viviendas unifamiliares registraron en abril su mayor aumento en siete años.

El tono optimista también se reflejó en la confianza del consumidor, gracias a que la recuperación del mercado inmobiliario suavizó el golpe que sufrió la economía por los ajustes de la política fiscal.

Los reportes indicaron que la economía estadounidense está saliendo de un bache sufrido a principios del segundo trimestre, y respaldan la postura de la Reserva Federal de que los riesgos para la perspectiva de la economía han mermado.

En un segundo reporte, el Departamento de Comercio informó que las ventas de viviendas nuevas crecieron un 2,1%, a una tasa anual desestacionalizada de 476.000 unidades, el mayor nivel desde julio del 2008.

La serie de datos incrementó las posibilidades de que la FED reduzca las compras mensuales de bonos por 85.000 millones de dólares con las que busca estimular a la economía, y las suspenda para mediados del 2014, como el mismo Banco Central indicó la semana pasada.

En Wall Street las acciones subían tras conocerse varios reportes económicos, mientras que los precios de los bonos del Tesoro caían. El dólar se apreciaba frente al euro.