A inicios del año fuimos testigos en Costa Rica de los indicios de un fenómeno conocido como el estrujamiento del sector privado. ¿Qué es esto? Como el déficit del gobierno fue financiado en su totalidad en el mercado interno, las tasas de interés en colones experimentaron una fuerte alza no vistos en años. Cuando un gobierno requiere mucho del crédito disponible, la inversión y el gasto privados se desaceleran, reduciendo así el crecimiento económico. Ese no fue el caso en Costa Rica, ya que el nivel de deuda aún es relativamente bajo (51% del PIB a diciembre de 2012) y a la facilidad de las entidades financieras de adquirir créditos externos.

Pero, ¿cuándo la deuda de un país comienza a afectar el crecimiento?

A esta pregunta respondieron los famosos economistas Carmen Reinhart y Kenneth Rogoff en un estudio que tomaba en cuenta datos desde hace 200 años atrás. Los investigadores encontraron que un país debe preocuparse cuando su deuda, como porcentaje del PIB, alcance el 90%; momento en que, según los datos históricos, el crecimiento se detiene de forma inmediata.

Este pudo haber sido un estudio económico más, sin embargo, resonó fuertemente en la Eurozona y ha sido el estandarte de los defensores de que la única forma de salir de la crisis es a través de cortes agresivos al gasto, hasta alcanzar niveles por debajo del famoso 90%. Este comportamiento, presionado fuertemente por Alemania, ha sido una de las causas de la recesión más larga de la historia en Europa (seis trimestres); más grave aún que la de 2008. El desempleo en España supera el 25% y Alemania, el conocido motor europeo, apenas está creciendo.

Recientemente, una réplica al estudio, realizado por dos investigadores de la Universidad de Massachusetts, encontró que Rogoff y Reinhart cometieron errores que afectaron sus resultados. Entre esos errores está la exclusión de casos importantes (países con altas tasas de crecimiento y deuda). Al hacer las modificaciones se encontró que el crecimiento se desacelera, pero el país no entra necesariamente en recesión. El crecimiento se modera, en promedio, a una tasa del 2,2%. Rogoff y su compañera de estudio han aceptado algunos de los errores y han señalado que las magnitudes pueden ser diferentes, pero que el mensaje de ambos estudios es el mismo: deuda alta produce bajo crecimiento.

Estos estudios parecen mostrar una correlación, lo que no siembre implica causalidad. En países como Estados Unidos o Inglaterra fue la desaceleración económica la que ha causado los altos niveles de deuda. El endeudamiento no es perjudicial si es usado para mejorar infraestructura y hacer a los países más productivos, por lo que no hay un número mágico a alcanzar. Ahora, la incógnita será si Alemania y los demás países del centro de Europa abandonaran la idea de seguir cortando el gasto en la periferia (España, Grecia, Italia) esperando resultados diferentes a una continuación de la recesión.