Las últimas semanas la economía de Estados Unidos ha estado defraudando a analistas e inversionistas, generando indicadores consistentemente por debajo de lo esperado, lo que ha generado una corrección en el mercado accionario, que desde su máximo alcanzado el 4 de abril, para el caso del Standard & Poor´s 500, ha perdido al día de hoy un 2.75% de su valor.

El sentimiento de optimismo que inundaba el mercado en marzo ha dado paso a cierta incertidumbre y una oleada de realismo que básicamente consiste en aceptar que el proceso de ajuste del presupuesto público de Estado Unidos significará un menor crecimiento económico en el presente en aras de alcanzar uno más saludable y sostenible en el futuro.
El turno de las noticias “no tan buenas” fue hoy para el mercado inmobiliario, donde analistas esperaban ventas anualizadas de 5 millones de casas usadas en marzo y el número quedó en 4.92 millones, una caída de 0,6% respecto a febrero. Ante la noticia las acciones cayeron y el oro y los bonos del Tesoro empezaron a subir de precio.

Sin embargo, algunos analistas que profundizan más en los datos justifican la caída alegando que el mercado inmobiliario estadounidense está en una fase de transición hacia uno más “normal” y que las menores ventas se deben a que efectivamente hay menos casas en remate vendiéndose y condiciones talladas de crédito que desincentivan a los compradores.

Conforme tal inventario disminuya y los precios continúen repuntando, más personas podrán poner sus casas a la venta, siendo ésta la forma sana y normal en que se comporta un mercado. Analistas dicen que “hay menos ventas de casas en remate y más ventas de casas convencionales, por lo que las ventas totales parecen estancadas, pero en realidad es un proceso hacia un mercado más saludable”, según entrevistas de Bloomberg.

El precio promedio de una casa ha pasado de $164.800 en marzo 2012 a $184.300 el pasado marzo.