La onza de oro cotizaba en el mercado internacional a $1.561,45 al cierre del jueves de la semana pasada, mientras que hoy cotiza a $1.365,05.

En los últimos dos días de actividad bursátil la onza de oro ha caído $195.95, una disminución no vista desde 1980.

El oro, junto con otros commodities, está perdiendo valor en el mercado debido a que el pasado viernes la noticia del crecimiento económico de China mostró una desaceleración sorpresiva: mientras que analistas esperaban que la economía de ese país creciera 8%, el PIB “solamente” se expandió 7,7%.

Mientras el Gobierno ha apuntado a un crecimiento anual de 7,5% hasta el 2020, con el objetivo de duplicar el ingreso per cápita y apostarle al consumo interno, grandes empresas involucradas en el país, como BHP Billition Ltd, la minera más grande del mundo, esperan que el crecimiento del gigante asiático se modere a un 6% anual, según citó hoy Bloomberg.

Otro elemento que explica la caída del oro es el rumor de que Chipre ha de vender cerca de €400 millones de exceso de reservas de oro y aunque tal versión ha sido negada por el Banco Central de la isla, el comentario sí ha circulado en el mercado. Chipre tiene 13,9 toneladas de reservas de oro, siendo el país número 61 con mayores reservas a nivel mundial, aproximadamente el 2% de lo que se negocia en Londres según datos de Bloomberg.

Lo interesante de la caída del oro es que significa que las preocupaciones por la inflación a nivel internacional han cesado, a pesar de que Japón también se ha entregado a una planificación monetaria expansiva, al igual de Estados Unidos y la mayor parte de los países desarrollados, lo que en otra coyuntura hubiera levantado temores de hiperinflación.

La caída en el precio del metal precioso más bien insinúa deflación o tasas de interés al alza, siendo ésta última muy poco probable.

La otra función del oro, que es la de ser un refugio en épocas de crisis, también queda cuestionada, pues su precio ha bajado en simultáneo con fuertes caídas en los mercados accionarios y por ahora los bonos de Estados Unidos los únicos que están funcionando como refugio.