Los datos del PIB del primer trimestre de Estados Unidos quedaron por debajo de lo esperado por analistas, quienes proyectaban un crecimiento del 3%. Tal crecimiento corresponde a la expansión del PIB en 3 meses de forma anualizada.

El dato sigue viéndose afectado por los recortes en el gasto público, una historia similar a la observada en enero, cuando conocimos los datos sobre el crecimiento del PIB del último trimestre del 2012.

El consumo privado, sin embargo, continúo avanzando a tasas altas, de 3.2%, por encima de lo esperado y amparado en precios más altos para las casas y las acciones, que inciden positivamente sobre la riqueza personal, además del uso de deuda o ahorros, tasas que está retornando a los niveles del 2007. Actualmente están en 2.6%, mientras que superaron el 6% en los tiempos después de la crisis.

Los gastos del gobierno cayeron por décima vez en los últimos 11 trimestres, según recuerdan las noticias de Bloomberg. El gasto en defensa cayó 11.5% después de haberse contraído 22% en el cuarto trimestre del año pasado.

La construcción residencial avanzó 12.6%, ratificando el repunte del mercado inmobiliario.

Como hemos argumentado en distintas ocasiones, observamos que el crecimiento total de la economía estadounidense está siendo restringido por los recortes en el gasto público, los cuales creemos que pueden acentuarse durante este año, pues el 1 de marzo empezó el llamado “secuestro” (sequester), una serie de recortes automáticos en distintas partidas que hasta el momento han afectado la creación de empleo y otros índices nacionales de actividad económica.

Estados Unidos tiene que recortar $85 billones de gasto este año, algo que pesa sobre la actividad económica y los índices de confianza de los empresarios y consumidores, quienes también vieron este año incrementarse el impuesto a las rentas.

Sin embargo, el observado es un proceso de ajuste, en el cual se sacrifica crecimiento en el presente, por uno más saludable y sostenido en el mediano y largo plazo.