Durante el 2011 y 2012 las inversiones en colones fueron claramente preferidas sobre las inversiones en dólares, especialmente hacia el tercer trimestre del año pasado.

La razón era muy clara. Existía una diferencia contundente a favor de las rentabilidades de los bonos y certificados en colones que tentaba a los inversionistas a colonizar sus activos, incluso a los más conservadores.

Sin embargo, en los últimos seis meses las tasas de interés de las inversiones en colones han disminuido considerablemente para todos plazos y el premio por invertir en colones ya no resulta tan atractivo una vez valorada la situación del Gobierno y las expectativas de inflación y el desequilibrio externo generado por el actual tipo de cambio fijo.

Es por eso que aunque los datos monetarios revelan que todavía existe una preferencia por las inversiones en colones, la misma ya no es tan marcada como en el 2012.

El porcentaje de riqueza financiera repuntó en marzo (65.82%) para ubicarse cerca de su máximo histórico (66.02%) alcanzado en diciembre, pero la riqueza en colones crece a tasas cada vez menores.

Por ejemplo, cuando las tasas de interés estuvieron en sus máximos del año pasado, los depósitos a plazo crecieron hasta un 29% de forma interanual, mientras que ahora lo hacen a tasas cada vez menores. En marzo aumentaron un 22% y las cuentas de ahorro en colones, que han experimentado salidas netas en los últimos dos meses, mostraron un crecimiento interanual en marzo de 6%, mientras que el promedio entre agosto y noviembre fue de 15%.

Los depósitos a plazo en dólares, por su parte, pasaron de registrar tasas negativas a alcanzar ahora un crecimiento anual de 16.5%. En los últimos 4 meses reflejan aumentos mensuales significativos, que en los últimos tres meses suman $312 millones, lo mismo que los dólares depositados en cuentas corrientes.

En definitiva, si bien las inversiones en colones todavía son preferidas, los certificados en dólares parecen estar resurgiendo, posiblemente en la medida en que inversiones en colones realizadas el año pasado vencen y no resulta atractivo renovarlas en esa moneda.