Los mercados accionarios empezaron la semana santa en rojo, y los activos “refugio” subieron de precio hoy, pues la negativa de Chipre respecto a tomar parte de los ahorros del sistema financiero para garantizar parcialmente una ayuda de €10 billones, no resultó en una relajación de las exigencias del Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Central de Europa (BCE) y los Ministros de Finanzas de la Zona Euro, si no más bien en un doloroso pacto.

El acuerdo alcanzado implica el cierre del segundo banco más grande de la isla, llamado Cyprus Popular Bank PLC, también conocido como Laiki Bank, donde los depositantes no asegurados y los tenedores de bonos senior, sufrirán parte de las pérdidas por primera vez en la historia de la eurozona, sentando un precedente para futuros rescates y del trato que este tipo de inversionistas podrían ser sujetos.

El peligro consiste en que para el próximo aprieto presupuestario, que puede surgir tanto en Italia, como en España, de nuevo en Grecia o en los ya rescatados Irlanda y Portugal, la reacción de los tenedores de bonos bancarios sea la de una venta masiva y la de las personas, de retirar sus ahorros, formando una corrida bancaria que casi ningún sistema financiero puede afrontar.