Los datos al desempeño de la actividad económica nacional durante enero muestran un crecimiento mensual anualizado (6.6%) inferior al observado en noviembre (8.4%) y diciembre (8.7%).

La caída en la tasa de crecimiento en enero después de dos meses atípicos en cuanto a consumo también se observó el año pasado, y la misma fue revertida en los meses siguientes, algo que consideramos que puede volver a suceder debido a la mejor producción industrial exhibida actualmente por la economía estadounidense.

A nivel de sectores, el sector manufacturero viene con una tendencia al alza desde septiembre y ha presentado crecimientos mensuales estables y superiores al 1% entre noviembre y enero.

El sector construcción todavía arrastra una saludable tasa de crecimiento de alrededor del 5.5%, sin embargo, estas cifras todavía son muy recientes para evaluar el impacto de la restricción y más severos controles sobre el crédito en dólares, preferido para financiar inversiones grandes, como la compra de una casa, al ser más estable en relación con el “traicionero” camino de la tasa básica pasiva.

Los servicios de intermediación y los prestados a las empresas, aunque crecen a tasas menos robustas, continúan avanzando y generando dinamismo económico.

Esta semana también nos trajo los datos del déficit del Gobierno de febrero, los cuales indican un déficit operativo y, financiado con nueva deuda, de ₡73 mil millones, que resulta en un déficit mensual de ₡88 mil millones una vez agregado el gasto financiero.

Con estos datos, el déficit primario del Gobierno reporta un crecimiento de 4.5% en lo que va del año respecto a enero y febrero 2012, y un abultado crecimiento del 10% en el déficit.

Si bien febrero generó una buena tasa de crecimiento en los ingresos tributarios, algunos conceptos eran transitorios y a la larga tal crecimiento no ha de ser sostenido al haber menores proyecciones para el crecimiento económico nacional de este año.