En otras publicaciones nos hemos referido a la importancia de canalizar el ahorro en inversión para hacer crecer el dinero con el tiempo, de tal forma que no pierda poder adquisitivo.

Cuando se decide participar en la bolsa de valores, es importante tener claro que a la hora de realizar operaciones bursátiles, éstas caen en dos categorías: inversión  o especulación.

¿Cuál es la diferencia?

Especular es comprar un bien con la idea de obtener un beneficio por el simple aumento de precio de ese bien derivado de su escasez, del aumento de la demanda o de otras condiciones del mercado. El especulador no tiene intención de producir nada con ese bien, sino simplemente de conservarlo durante un tiempo para volver a venderlo a un precio superior al que pagó para adquirirlo.

Por otra parte, el que invierte  es el que compra un bien con la intención de obtener un beneficio de su explotación o aporta un dinero a una sociedad para que ésta lo explote y le pague un rendimiento.

Por lo tanto, si el capital se integra a la producción, es inversión. Si lo único que hace el activo adquirido es dejar pasar el tiempo, es especulación.

Ahora, no hay nada de malo en especular; pero es recomendable no hacerlo con dinero prestado o con dinero que no se pueda perder sin grandes sacrificios.

En futuras publicaciones analizaremos ambos escenarios con un tipo de título valor: las acciones.