Ayer se informó que la economía estadounidense se contrajo 0,1% en el último trimestre del 2012, cifra que sorprendió a los mercados financieros. Aunque se esperaba un crecimiento bastante modesto, debido al comportamiento mostrado por las empresas al cierre del año, pocos estimaban la primera contracción trimestral desde la gran recesión de 2007-2009. Como este dato llegó de la mano del comentario de la Reserva Federal, que dijo que el crecimiento económico se “pausó” en los últimos meses, las preocupaciones sobre una nueva recaída económica han vuelto a aparecer.

Sin embargo, si se analizan a fondo los resultados de ese trimestre, se encuentran más razones para mantenerse positivo.

¿Por qué?

En primer lugar, es importante señalar que esta es la primera vez que se presenta el cálculo. Habrá que esperar al dato revisado, ya que normalmente las cifras revisadas tienden a variar una vez que se contabiliza mejor la información. Es posible que el dato sea revisado al alza.

En segundo lugar, la caída principal se debió a una reducción en el gasto en defensa (de 22%) provocada en gran parte porque estacionalmente se tiende a acelerar el gasto en el tercer trimestre debido al cierre del año fiscal. La segunda fuente de la caída se debió al cambio en los inventarios, que se hizo a medida que las compañías se preparaban para la posibilidad de que la economía cayera en el llamado “abismo fiscal”, por lo que esta situación debería revertirse.

Dentro de lo positivo resalta un crecimiento de la inversión residencial de 15,3%, mostrando que la recuperación en el sector inmobiliario se mantuvo con fuerza al cierre del año. Esta área ha sido la más crítica desde la crisis y representará una fuente de crecimiento en los trimestres por venir. Adicionalmente la inversión en software y equipo creció 12,4%, mostrando que las empresas se mantienen confiadas de la demanda por venir.

Es importante resaltar que lo que sí muestran los datos es la susceptibilidad de la economía al gasto del gobierno, por lo que es necesario que se realicen cortes moderados, lo cual tendrá que considerarse en las negociaciones para subir el techo de la deuda.