Mañana miércoles y el jueves Costa Rica estará presentándose a los inversionistas internacionales en Londres y Boston, esto para la posterior apertura del “libro de órdenes” por parte de los bancos contratados para la colocación de la nueva emisión de deuda externa, normalmente el mismo o varios días después de las presentaciones.

Con esto se marca la vuelta al mercado de las emisiones de deuda soberana costarricenses, desde la última venta, en el año 2004, de un bono en dólares con vencimiento en el año 2014.

Las casas de inversión internacionales ya comenzaron a hacer sus propias estimaciones de cuál debería ser el precio justo de la emisión, destacando el historial de estabilidad política del país como una fortaleza, el alto grado de educación de sus ciudadanos, la estabilidad en el flujo de inversión extranjera directa, salud financiera y un buen crecimiento económico a pesar de haber sido un año complicado a nivel internacional, entre otras cosas.

Sin embargo, los números del creciente déficit fiscal no se pueden disimular en medio de otros buenos indicadores económicos y definitivamente, si bien el número del déficit no es tan grave (4.5% del PIB estimado y 44% de la deuda pública) especialmente si nos comparamos con otros países desarrollados como Estados Unidos, Francia y otros, la tendencia al alza es lo que nos va a costar un par de puntos porcentuales más en la próxima colocación.

En este sentido, los analistas destacan que el objetivo de la colocación es minimizar el efecto del “estrujamiento al sector privado” que se ha visto en los últimos años, donde el financiamiento del déficit ha ocasionado un aumento sostenido en las tasas de interés en moneda nacional.