El Banco Central Europeo anunció hoy la maniobra más agresiva desde que comenzó la crisis en el viejo continente.

Uno de los grandes problemas en la crisis de deuda de la Eurozona ha sido que las medidas adoptadas para solucionarla no han producido resultados en el corto plazo; estas son reestructuraciones profundas que buscan hacer más competitivos (o menos caros)a los países de la periferia.

Este proceso se ha realizado mediante recortes agresivos en los gastos y aumentos en los impuestos en países como España, Italia, Grecia y Portugal, los cuales han intensificado la recesión de sus economías.  Los mercados, por su parte, han castigado los bonos de estas naciones, demandando tasas de interés insostenibles, cerrándoles prácticamente el acceso a los mercados internacionales.

Es por esta razón que los mandatarios de España e Italia han solicitado en varias ocasiones la intervención del Banco Central Europeo (BCE), con el fin de tranquilizar a los mercados hasta que las medidas de austeridad comiencen a tener efecto.

Este jueves la entidad monetaria respondió a esta solicitud anunciando el plan más agresivo y transparente desde  que comenzó la crisis.

Pero, ¿en qué consiste?

El Banco Central Europeo realizará compras ilimitadas de bonos en el mercado secundario con el fin de reducir los costos de financiamiento de los países. Las compras se realizarán en bonos de uno a tres años para aquellos países que hayan solicitado formalmente acceder a los fondos de la Eurozona.

Para lograr este plan, el presidente del Banco Central debió realizar algunos ajustes para tranquilizar a los alemanes, que siempre se han opuesto al financiamiento de países, por considerarlo sumamente inflacionario. El ajuste consiste en esterilizar las compras, es decir, se emitirán bonos para sacar del sistema la liquidez producida por las compras. Adicionalmente, los países deberán cumplir con una condición: deben implementar los recortes de gastos impuestos por la unión al dar la ayuda. Si esto no sucede, el banco no solo dejaría de comprar bonos, sino que vendería la totalidad, lo que representaría, técnicamente, una expulsión de la unidad monetaria.

Finalmente, el banco renunció a su condición de acreedor preferente, lo que implica que si los países realizan una reestructuración de su deuda, el BCE no será el primer acreedor al que se le pagará.

Bajo estas condiciones, España e Italia aún no son elegibles para este plan, antes deberán pedir ayuda formalmente, por lo que algunos analistas esperan que España sea la primera en hacerlo.

El anuncio ha sido bien recibido por los mercados financieros a nivel mundial, con los bonos de la periferia subiendo de precio considerablemente y los índices bursátiles alcanzando niveles bastante altos. En Aldesa vemos esta respuesta no solo como esperada sino justificada, debido a que este plan elimina, al menos en el corto plazo, el riesgo de una desintegración desordenada de la unión monetaria. Sin embargo, aún queda mucho camino por recorrer. La próxima semana se conocerá el veredicto constitucional de Alemania sobre la legalidad de los fondos de ayuda y los resultados de la inspección a Grecia, por lo que aún no se puede decir que la volatilidad ha terminado.