La tasa de interés Libor es uno de los indicadores financieros más importantes y más utilizados a nivel mundial. Es tomado como referencia para millones de préstamos y productos financieros (incluso en Costa Rica), que en su totalidad superan los US$ 350 trillones. En los últimos meses esta tasa ha estado en el centro de la polémica y de investigaciones internacionales, debido a que existe la posibilidad de que varios de los principales bancos del mundo hayan influenciado la tasa para beneficiarse económicamente o para aparentar una mejor situación durante la crisis financiera de 2007-2008.

Para entender mejor la forma en que se pudo haber manipulado es necesario entender cómo se calcula.

Cada día de la semana, la Asociación Bancaria Británica pregunta a los bancos más grandes a cuáles tasas estiman que podrían recibir préstamos (esto en 10 monedas y a 15 plazos diferentes). Del total de respuestas se eliminan el 25% más alto y más bajo, con el fin de encontrar un promedio de todo el sector.

Luego de la investigación, se encontraron dos posibles tipos de manipulación: por un lado, algunos de los trabajadores de los bancos mintieron sobre las tasas a las que podían prestarles con el fin de mejorar el rendimiento de derivados (que usan como referencia esta tasa). Y por el otro, durante la crisis financiera (2008) algunos de estos bancos reportaron tasas menores a las verdaderas, lo cual podrían haber hecho para mostrarse como “menos riesgosos” ante los demás participantes del mercado.

Esto tiene grandes implicaciones debido a que la Libor es uno de los termómetros más importantes de la salud financiera mundial, lo que evidenciaría que muchas de las decisiones de política y de inversión durante la crisis se tomaron en ese momento bajo presunciones falsas.

Esta situación representa un riesgo para los bancos que participan en la generación del cálculo, debido a que las investigaciones continuarán, lo que podría derivar en multas para quienes hayan incurrido en este delito. Adicionalmente, la credibilidad de la tasa misma podría cuestionarse, lo que podría distorsionar el sector financiero. En el corto plazo se espera que se presente una mejora, ya muy necesaria, en el cálculo del indicador.