El Fondo Monetario Internacional (FMI) redujo su pronóstico de crecimiento del PIB global para este y el próximo año. Según un informe de la entidad, el PIB mundial crecerá 3,5% este año, ligeramente por debajo del 3,6% que esperaba en abril pasado. Esta noticia respalda una serie de indicadores que han mostrado una desaceleración en los principales bloques económicos.

En la Eurozona, el desempleo ha alcanzado el 11%, cifra récord desde que comenzó a calcularse el indicador en 1995. De la misma forma, la manufactura del área ha mostrado señales de contracción, incluso en la sólida Alemania. Los datos se vuelven más grises si se analizan los países de la periferia, como España o Grecia.

La debilidad en manufactura se ha trasladado a Estados Unidos, con el Índice ISM de Manufactura mostrando una contracción en la industria durante junio, situación que no se presentaba desde hace tres años. Hoy, por su parte, se dieron a conocer las ventas al por menor, las cuáles evidencian una desaceleración similar en el consumo.

Finalmente, Asia completa esta desaceleración coordinada, siendo Japón el más afectado hasta el momento. China, por su parte, muestra una desaceleración, sin embargo, dentro de lo esperado por muchos analistas. La desaceleración del gigante asiático está afectando a países como Brasil, Australia y Corea del Sur.

Esta desaceleración global ha obligado a los principales bancos centrales del mundo a actuar. El Banco Central Europeo redujo tasas de interés, el Banco de Inglaterra aumentó su programa de compra de activos y existe la creciente posibilidad de que la Reserva Federal se embarque en una nueva ronda de compra de bonos.

¿Y Costa Rica?

Nuestro país no se encuentra aislado de esta situación, por el contrario, el grado de apertura de nuestra economía la hace más vulnerable. Así lo demuestran los datos del IMAE, que presentan una desaceleración en la actividad económica entre abril y mayo en comparación al primer trimestre del año.

Volviendo al informe del FMI, la entidad resalta que en las economías avanzadas el escenario depende en gran medida de decisiones políticas: en Europa con las medidas que se tomen para atacar la crisis y en Estados Unidos con la coordinación que implementen las autoridades para evitar que al cierre del año se reactiven una serie de impuestos que habían sido reducidos para combatir la recesión de los últimos años.